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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 143

30 DÍAS... CAPÍTULO 19. Un secuestrador... secuestrado

Allison se detuvo y dejó escapar una sonrisa traviesa.

—¿No lo recuerdas?

—Recuerdo que llegaste. Recuerdo que discutimos. Después recuerdo partes que podrían haber ocurrido o podrían ser consecuencia de cuarenta grados de fiebre. Pero honestamente espero de todo corazón que hayan ocurrido.

Allison dejó lentamente el botiquín.

—Entonces estábamos delirando los dos, porque me hiciste una exploración de esófago con la lengua.

Ángel soltó una carcajada y enseguida hizo una mueca por el esfuerzo.

—No exageres…

—¡Ah, entonces sí te acuerdas!

—Ahora algunas imágenes están volviendo.

—Convenientemente —le dijo Allison con descaro, pero cuando él se quedó mirándola con expresión intensa, ella entendió que la atmósfera estaba a puto de cambiar.

—¿Por qué volviste? —preguntó Angel y ella respiró profundo antes de responderle con seriedad.

—Porque no me gusta dejar las cosas a medias.

—Allison…

—¿Qué quieres que te diga? Jamás me he rendido en mi vida y tú todavía no me has entregado tu tesorito. ¡No iba a abandonar justo cuando estaba empezando a acercarme al objetivo!

Ángel negó con la cabeza, resignado.

—Un día vas a conseguir que me arrepienta de haberte secuestrado.

—Ya te arrepientes.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque tienes cara de que no sabes si matarme, besarme, o matarme mientras me besas —murmuró ella y no retrocedió cuando la mano de Angel recorrió y mejilla, la curva suave de su mandíbula, su oreja.

El tacto la hizo cerrar los ojos por un segundo hasta que aquellos dedos llegaron a su nuca y tiró suavemente de ella, inclinándola sobre su cuerpo para besarla.

Aquel beso fue completamente diferente al de la noche anterior. No había fiebre, miedo ni desesperación. Ángel la besó despacio, sabiendo perfectamente lo que hacía, y Allison apoyó una mano en su pecho mientras intentaba que no se le notaba que estaba subiendo de dos en dos su escalerita hasta el séptimo cielo.

—Sí —murmuró suspirando contra su boca cuando recordó que debía respirar—. Definitivamente ayer estabas enfermo.

Ángel arqueó una ceja, curioso.

—¿Por qué?

—Hoy lo hiciste mejor —sentenció Allison y él soltó una risa suave.

—Y seguiré haciéndolo mejor. Pero ¿puedes ayudarme a levantarme?

—¿Para besarme de pie? —lo provocó ella.

—Para bañarme, conejita —siseó Angel y ella dio un respingo.

—¡Claro que sí, eso es mucho más interesante!

—No dije que te iba a invitar.

—¡Aguafiestas!

Allison pasó un brazo alrededor de su cintura y lo ayudó a ponerse de pie. Ángel todavía estaba débil y tuvo que apoyarse en ella durante el trayecto hasta el baño, aunque trató de fingir que no necesitaba tanta ayuda. Ella abrió el agua y esperó a que estuviera caliente.

—Puedo hacerlo solo.

—Claro. Y yo puedo dejarte solo para regresar dentro de cinco minutos y encontrarte inconsciente abrazado al inodoro. Métete.

30 DÍAS... CAPÍTULO 18. Un secuestrador... secuestrado 1

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