Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 161

30 DÍAS… CAPÍTULO 37. ¿Desde cuándo?

El silencio fue absoluto, y Ángel la miró como si acabara de escuchar algo imposible, con el corazón latiéndole a mil por segundo, porque entendía lo que aquellas palabras significaban: que Allison ya sabía.

—¿Qué dijiste? —preguntó levantándose tan lentamente que sintió que la habitación empezaba a girar a su alrededor.

Solo entonces Allison se volvió hacia él, y la confusión desapareció del rostro de Angel para ser reemplazada lentamente por otra cosa: comprensión.

—Allie… ¿Tú sabes quién…? ¿Sabías…?

Y ella no respondió porque no hacía falta, le bastó mirarlo para que Angel retrocediera un paso.

—Sabías a quién estábamos investigando.

Darío observó a su hijo y después a Allison. La tensión que acababa de aparecer entre ellos era demasiado evidente.

—Creo que será mejor que les demos espacio —murmuró y un segundo después él, su esposa y su hija salían de allí con más entusiasmo que el Coyote con hambre.

Cuando la puerta se cerró, Allison hizo un gesto hacia la otra salida del laboratorio, la que daba a las cavas, las barricas, los largos salones de exhibición.

Salieron del edificio y caminaron varios metros entre las instalaciones del viñedo hasta quedar lejos de cualquiera que pudiera escucharlos. Solo entonces Allison se detuvo junto a una de las hileras de vides.

—¿Desde cuándo lo sabes? —preguntó Angel, con las manos hechas puños en los bolsillos. Le costaba tragar hasta su propia saliva y sentía que tenía menos control que nunca en su vida—. ¿Desde que puse delante de ti los primeros documentos?

—Yo había visto algunos de esos contratos antes. —Allison cruzó los brazos y respiró lentamente—. Había acuerdos que vi en la oficina de Oliver y formatos que reconocí. Después empezaron a aparecer operaciones de las que le había escuchado hablar. No necesitaba leer su nombre en un documento para saber que pertenecía a su empresa.

Ángel se pasó una mano por el cabello, evidentemente tratando de encontrarle un poco de sentido al hecho de que ella hubiera estado consciente desde el inicio de que investigaban a su prometido.

—Entonces cuando me preguntabas qué estaba buscando...

—Quería saber por qué tú lo investigabas —confesó Allison—. Me dio curiosidad por qué… incluso pensé seriamente que fueras agente federal o algo, ya sabes… fraude financiero, departamento de crimen de cuello blanco…

—Nada tan glamouroso, solo un competidor cabreado —siseó Angel y ella soltó una risa breve, agotada.

Pero todavía quedaba otra pregunta y ella vio exactamente el momento en el que apareció.

—¿Y cuándo te diste cuenta de que fue él quien me pidió que te secuestrara?

Y esta vez Allison no titubeó.

—Desde el momento exacto en que te ordenó que lo hicieras —respondió y Ángel retrocedió como si lo hubiera abofeteado.

—¿Qué…? ¿Tú…? ¿Cómo…?

—Fui a la oficina de Oliver para enseñarle la muestra de las invitaciones de la boda —suspiró Allison apoyándose en uno de los arcos de las vides—. Estaba a punto de entrar cuando lo escuché hablando contigo.

El rostro de Ángel perdió cualquier rastro de expresión, pero Allison continuó con absoluta calma.

—Lo escuché decirte que yo era demasiado autosuficiente, demasiado difícil de controlar y que necesitaba quebrarme para poder quitarme mi empresa. Escuché lo del secuestro. Escuché lo que esperaba conseguir cuando apareciera después como mi salvador.

—Allison...

—Y también te escuché negarte.

Aquello lo hizo callar.

—Escuché cómo te presionó —añadió ella—. Así que sí, Ángel. Sabía perfectamente lo que iba a ocurrir.

Él la miró como si acabara de conocerla.

—Si sabías que iban a secuestrarte, ¿por qué demonios te dejaste secuestrar? —la increpó porque esa era la cuestión más absurda de todas.

30 DÍAS… CAPÍTULO 36. Un enemigo más rastrero 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS