Ernesto tenía el rostro sombrío mientras observaba a Manuela con detenimiento y pensaba que quizás ella había descubierto los problemas del proyecto y por eso no lo soltaba.
Luego respiró profundo y trató de alejar esa idea de su mente, después de todo, Manuela solo era una mujer común, que se casó después de graduarse de la universidad, y su cabeza estaba llena de pensamientos frívolos. ¿Cómo podría competir con él?
Con ese pensamiento en mente, Ernesto se sintió un poco más aliviado y finalmente dijo: "El Sr. Tomás de Vistazo Futuro y yo somos viejos conocidos. Este proyecto se suponía que yo lo manejaría, por eso él aceptó firmar el contrato, pero ahora que han cambiado de persona, dudo que esté de acuerdo. Si él no está de acuerdo, tampoco podrás llevar adelante este proyecto. Las colaboraciones no se deciden solo con una palabra de tu abuelo."
Manuela siempre mantuvo una expresión tranquila y una sonrisa deslumbrante mientras hablaba: "Si puedo o no llevar adelante este proyecto es asunto mío, no te preocupes por eso, Ernesto."
Al escucharla, Ernesto soltó un bufido, diciéndose a sí mismo que Manuela era una mocosa insolente y que Tomás ya estaba confabulado con él, solo se comunicaría con él y si ella seguía adelante, solo se encontraría con obstáculos.
¡No podría quitarle lo que era suyo!
...
Manuela pasó un día entero investigando y encontró bastante información interesante sobre Tomás, por lo que concertó una cita con él para esa misma noche y estaba de buen humor hasta que vio el rostro inexpresivo de Benjamín en la entrada del hotel.
"Sr. Benjamín, ¿qué haces aquí en lugar de estar hablando durante horas por teléfono con tu amante?" Indagó Manuela, pues durante los años que Consuelo estuvo en el extranjero, Benjamín prácticamente hablaba con ella todas las noches para contarle sobre su vida.
Siempre evitaba a Manuela cuando hacía esas llamadas, y ella pensaba que eran asuntos de trabajo, hasta que más tarde escuchó a Consuelo alardear de que esas llamadas eran para ella.
Tres años de matrimonio y ese desgraciado mantenía una relación ardiente con otra mujer.
Ella estaba ciega por haber amado a ese canalla.
"Es por trabajo, naturalmente." Dijo Benjamín, dándose cuenta y frunciendo sus elegantes cejas, luego agregó: "¿Revisaste mi teléfono?"
Fabricio, que acababa de estacionar el auto, se acercó hablando: "Ma..."
Fabricio apenas había pronunciado "Ma" cuando sintió una mirada hostil sobre él y al levantar la vista, vio que Benjamín lo miraba fríamente, como si quisiera devorarlo.
El corazón de Fabricio dio un vuelco, exclamando para sí mismo: ‘¡Qué miedo!’
Manuela se dio la vuelta y preguntó: "¿El auto está estacionado?"
Fabricio miró cautelosamente a Benjamín, temeroso de que en cualquier momento se lanzara y le arrancara la cabeza, luego asintió con cuidado.
"Vamos adentro." Dijo Manuela y acto seguido guió a Fabricio hacia adentro, pero Benjamín dio un paso y bloqueó su camino, para decir: "¿Él es tu próximo objetivo? Con un tipo tan cobarde, tu gusto está decayendo."

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