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Al Mal Esposo, Darle Prisa romance Capítulo 34

Los reporteros la reconocieron al instante. Como un enjambre hambriento, se abalanzaron sobre ella, rodeándola con sus micrófonos y cámaras.

—Señorita Llorente, ¿cómo piensa manejar la familia el incidente de su hermano? ¿Por qué sus padres no dan la cara?

—¿Vino a comprar el silencio de la familia de la víctima?

—¿Qué tiene que decir sobre el dolor que están causando a los familiares?

—¿Cuánto dinero creen que vale una vida?

Las cámaras se enfocaron en su rostro, capturando sin piedad su aspecto desaliñado y la angustia que intentaba ocultar. Irene agachó la cabeza, dejando que su cabello negro cayera como una cortina protectora sobre su rostro.

Nunca había enfrentado algo así. La multitud la cercaba cada vez más, robándole el aire. Sus piernas cedieron y se dejó caer al suelo, jadeando por oxígeno.

—¡La policía dará toda la información del caso! —su voz salió entrecortada mientras cubría su rostro con una mano temblorosa—. ¡Por favor, déjenme pasar!

Intentó incorporarse, buscando desesperadamente una ruta de escape, pero estaba completamente rodeada. Apenas logró ponerse de pie cuando sintió que alguien la sujetaba del brazo.

—Como familiar del responsable, ¿no cree que debería dar la cara y disculparse?

—¿Por qué sus padres se esconden? ¿Están moviendo sus influencias entre las sombras mientras la mandan a usted como distracción?

—Todos sabemos que la familia Llorente tiene los contactos necesarios, pero ¿han pensado siquiera en el daño que causaron?

Las acusaciones la golpeaban desde todas direcciones. Un zumbido agudo invadió sus oídos mientras su cabeza palpitaba, amenazando con estallar.

La soledad la aplastó como una losa. Su mente, traicionera, le trajo imágenes de Romeo e Inés en conferencias de prensa. Después de que ella entrara en sus vidas, Irene había buscado obsesivamente videos de sus apariciones públicas. Los reporteros a veces intentaban acorralar a Inés con preguntas incómodas cuando no se atrevían a enfrentar a Romeo directamente.

Pero él siempre la protegía. Encontraba la manera de desviar la atención, de hacer que los reporteros retrocedieran. Nunca permitía que la acosaran.

Capítulo 34 1

Capítulo 34 2

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