"¿Cómo es que te devolviste tan temprano?", Mireia se sacudió el polvo de encima, mientras ayudaba a Rita a ponerse de pie.
Osmar las miró de reojo, ignorando por completo la pregunta, su atención estaba fija en Rita: "¿A dónde pensabas ir?".
Mireia no se quedó callada y con una risa fría contestó: "¿Y eso qué te importa? Si las piernas son suyas, ella decide a dónde ir, Rita no es tu mascota, ¿acaso tiene que pedirte permiso para todo?".
Él cambió su mirada hacia Mireia, su tono era sereno: "Mireia, no creas que, porque tienes a Eliseo de tu lado, puedes venir a desafiar mi paciencia una y otra vez".
Mireia se atragantó con sus palabras, pero pronto se rio con sarcasmo: "No metas a Eliseo en esto. Si tienes algo que decir, dímelo a mí, ¿crees que me das miedo?".
Una sonrisa fría se esbozó en los labios de Osmar: "Una mujer tan estúpida e ignorante como tú intentando llevarse a Rita, si no fuera porque eres la hermana de Eliseo, ¿crees que aún estarías viva?".
"Caray, ¿a quién llamas estúpida e ignorante eh?".
Osmar ni siquiera se molestó en seguir discutiendo, simplemente tomó a Rita por el brazo y se dirigieron hacia la casa.

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