Entrar Via

Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 175

Jorge estaba a punto de decir algo, pero Begoña lo interrumpió de inmediato.

—Señor Vera, la vez pasada fue porque Tania y yo no pudimos explicarle bien. Celi, bueno, ella es la nuera de la familia Arce.

Emilio había traído a Celina a este tipo de evento; incluso si decían cuál era su relación, ya no importaba. Además, no estaba seguro de la actitud de Alfonso hacia Celina. Si resultaba que Alfonso tenía algún interés en ella, así, de una vez, le cortaba las alas.

Emilio agitó su copa y sonrió de lado.

—Ella es mi esposa. ¿Le sorprende, señor Vera?

Alfonso miró hacia donde Celina platicaba con otras personas. Recordó la actitud de Tania la última vez y, de repente, soltó una carcajada.

—La verdad sí me sorprende, porque... —hizo una pausa, observando a Emilio— no parece para nada la nuera de la familia Arce.

Emilio lo miró directo, sin pestañear.

Begoña bromeó, intentando suavizar el ambiente.

—Señor Vera, eso no estuvo bien. ¿Por qué dice que Celi no parece nuestra nuera?

—Es que, la última vez, su hija trató tan mal a la señorita Flores, que cualquiera hubiera pensado que eran enemigas. ¿Así cómo va a parecer su cuñada?

Las palabras de Alfonso hicieron que el gesto de Begoña cambiara de inmediato.

Al notar la expresión de Emilio, Jorge bajó la voz y regañó.

—¿No te dije que controlaras a tu hija? ¿Por qué vuelve a buscarle problemas a su cuñada?

La verdad, su hija ya varias veces se había metido con Celina. En privado, no quería meterse, pero en público, y especialmente frente a Emilio, como padre tenía que hacer como que ponía orden.

Begoña forzó una sonrisa.

—Ya sabes cómo es Tania, siempre ha sido muy impulsiva, dice las cosas tal cual las piensa.

—Una cosa es ser impulsiva, y otra no pensar lo que hace. La educación de su hija, está en veremos —Alfonso dejó la copa sobre la mesa, sin importarle el rostro tenso de Jorge y Begoña, y se dirigió hacia Celina.

Emilio lo siguió con la mirada, terminándose de un trago el licor.

...

En ese momento, Celina acababa de terminar una conversación. Al girar, vio que Alfonso se acercaba y le sonrió.

—Señor Vera.

Tania hizo una mueca de disgusto, pero se quedó callada.

Abril bajó la mirada, apretando el asa de su bolso con fuerza. Después de un rato, se acercó a Emilio y le murmuró bajito.

—Emilio, ¿no será mala idea que haya venido?

Él no mostró ninguna emoción.

—No pasa nada.

Celina los miró de reojo y no pudo evitar reírse para sí misma. Así que Emilio también había traído a Abril. Qué considerado, cuidando de las dos al mismo tiempo. Todo un maestro en administrar su tiempo.

...

Después de esperar cerca de media hora, el profesor Daniel por fin apareció con su equipo. Había que reconocerlo: en temas de neurocirugía, el hombre era una eminencia. Cualquier pregunta complicadísima que le hicieran, la contestaba sin titubear.

En un momento, cuando empezó a hablar sobre técnicas de trasplante de células madre neuronales, Abril salió de entre la multitud y dio su opinión sobre el tema. Su análisis fue tan claro y detallado que dejó a todos impresionados.

El profesor Daniel asintió mientras escuchaba. Los demás no podían dejar de elogiar a Abril, admirando su capacidad y elocuencia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Celina: entre la medicina y el adiós definitivo