Entrar Via

Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 193

Álvaro sentía que tanto ruido le retumbaba en los oídos, de verdad quería sacar a Tania a la calle de una vez por todas.

Tal vez por miedo a alterar a la señora Vera, Alfonso por fin salió del cuarto y cerró la puerta detrás de él.

—¿Ya terminaste de hacer tu berrinche?

Tania, con la voz ahogada y los ojos brillosos, mordía su labio inferior.

—Tú le prometiste a mi mamá que vendrías a comer.

—Sí, lo prometí —soltó Alfonso, con una sonrisa ladeada—. Pero nunca dije que iría a fuerzas, ¿o sí?

Tania se quedó helada.

—¿Nos estás tomando el pelo?

—Ustedes intentaron jugar conmigo primero. Si yo les doy la vuelta, solo es para regresarles el favor. —En ese momento, Alfonso no tenía ni un poco de aquel aire de caballero que mostraba siempre. Ahora se le notaba la mirada astuta y una seguridad que intimidaba.

Era claro que tras ese rostro amable, había alguien calculador y difícil de leer.

Tania se le acercó y lo sujetó de la manga, desesperada.

—No es así… Eso fue cosa de mi mamá, no mía… Además, entre nosotros no pasó nada, ¿verdad? Alfonso, yo solo quiero que te cases conmigo.

Alfonso le hizo una seña a Álvaro para que se fuera. Cuando él salió, Alfonso soltó el agarre de Tania.

—La otra vez dijiste que Celina era una arrastrada, ¿no? Ahora mírate, ¿en quién te has convertido? Por querer casarte con un tipo, ya hasta se te olvidó la dignidad.

Tania se quedó pasmada, pero por dentro pensaba que ella no era igual a Celina.

—Celina sabía perfectamente que mi hermano tenía a alguien más en su corazón, ¡y aun así se casó con él! Eso sí es ser una arrastrada. Pero yo...

—¿Y tú cómo sabes que yo no tengo a alguien a quien quiero?

Tania se atragantó con las palabras, pero seguía insistiendo:

—¡Imposible! Yo investigué todo sobre ti, no tienes a ninguna mujer cerca.

—¿Me investigaste? —Alfonso, acomodándose la camisa con tranquilidad, sonrió—. Todo eso que encontraste es justo lo que quiero que los demás vean. ¿Cuánto de eso crees que sea cierto y cuánto inventado?

Tania se quedó sin palabras, parada ahí como si le hubieran quitado el alma.

Pasó un rato largo antes de que, por fin, se animara a preguntar:

—¿Te gusta Celina?

—Sí. —La respuesta salió de sus labios sin dudarlo.

Capítulo 193 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Celina: entre la medicina y el adiós definitivo