Desde aquella noche en la que Emilio y ella terminaron discutiendo y cada quien se fue por su lado, él no volvió a aparecer. Una semana después, llegaba el cumpleaños de Renata.
Carla le mandó un mensaje: la abuela quería que ella y Emilio asistieran juntos.
Celina sabía perfectamente que, aunque todavía no firmaban el divorcio, seguía siendo la nuera de la familia Arce. Así que no podía negarse a ir a la fiesta de la abuela, mucho menos causar un escándalo.
Después de responderle a Carla, dudó un momento antes de escribirle a Emilio: [La abuela cumple años, dicen que tengo que ir contigo.]
Pasaron diez minutos.
Él no respondió.
Celina apagó la pantalla del celular. Ya no pensó más en eso ni se quedó esperando.
...
Mientras tanto, Abril acompañaba a Tania en el centro comercial, buscando el regalo perfecto para la señora Renata.
—Abril, tienes buen gusto, ¿eh? Lo que tú elijas, seguro le va a encantar a mi abuela —dijo Tania, tomándola del brazo, con una sonrisa radiante que contagiaba alegría.
Ambas se conocían desde hacía diez años. Además, Abril había sido la primera novia de ese primo al que Tania le tenía tanto cariño, así que siempre la había visto como alguien inalcanzable, casi como una diosa.
Abril bajó la mirada y sonrió leve.
—¿De verdad? Aunque... si tu abuela se entera de que el regalo es mío, seguro ni lo recibe.
Después de todo, fue esa señora la que la separó de Emilio. Si no, a estas alturas ya sería la señora Arce.
Tania se apresuró a explicar:
—Eso fue porque... bueno, es que la abuela creyó en chismes y terminó creyendo mal de ti. Por eso te pidió que dejaras a mi primo. Pero tú tranquila, para mí solo hay una cuñada y eres tú. Te lo juro, con tal de verte en la familia, hasta convenzo a mi abuela.
Abril soltó una sonrisa resignada.
Luego, giró el rostro y, apenas Tania dejó de mirarla, su expresión se volvió seria.
¿Qué había estado a punto de decir Tania? ¿Acaso se refería a Celina?
...
Después de terminar con las compras, Abril regresó al hospital. Al pasar por el consultorio de Celina, se detuvo un momento.
Algo se le ocurrió. Se dirigió al área de enfermería y le pidió a una de las chicas el expediente laboral de Celina.
—Nos preguntó si habíamos visto a tu esposo —contestó Irene.
Por un segundo, Celina se quedó inmóvil.
Ella ya sabía que Abril había intentado investigar su relación con Emilio. Al principio pensó que solo la estaba poniendo a prueba, por eso siempre se mostraba tan atenta. Pero ahora parecía que de verdad tenía dudas.
—No pasa nada, que investigue si quiere —dijo Celina con una sonrisa tranquila—. Aunque quisiera saberlo, no todos están dispuestos a ayudarle a descubrir la verdad.
Al final, no le preocupaba que Abril supiera o no de su matrimonio con Emilio.
...
Una semana más tarde.
La casa de la familia Arce estaba hecha un alboroto.
Los invitados llegaban uno tras otro, todos personajes de peso en Clarosol.
Renata, a pesar de los años y de estar ya retirada de los negocios, seguía siendo una leyenda. Su historia como mujer fuerte y decidida la había convertido en un ejemplo para todas las mujeres del círculo empresarial.
Alejandra y Celina recibían a los invitados en la sala.

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