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Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 56

Tania se quedó paralizada.

Antes, cuando se trataba de burlarse o atacar a Celina, Emilio nunca se había metido. Ni siquiera había dicho una sola palabra en su defensa.

¿Y ahora con qué salía?

Celina también guardó silencio. De pronto, ya no entendía lo que pasaba por la cabeza de Emilio…

Después de recibir la bofetada, Tania se tranquilizó y no se atrevió a decir nada más, aunque cada vez que miraba a Celina, era como si le deseara lo peor, como si quisiera arrancarle la piel.

Celina decidió ignorarla. Si no fuera porque era la fiesta de cumpleaños de la abuela, ni siquiera habría ido. Para cualquier otra reunión familiar, ni se habría aparecido.

Varias señoras se acercaron a platicar con ella. Celina, por educación, no podía desatenderlas. Conversaron un rato, brindaron, y mientras la fiesta iba llegando a su fin, ella ya no quería seguir fingiendo más. Solo deseaba irse de ahí lo antes posible.

Subió las escaleras y caminó hacia la habitación.

Apenas abrió la puerta, alguien la tomó del brazo por sorpresa, haciéndola tambalearse hasta caer en los brazos de un hombre.

—Emilio... ¡Espera!

Pero Emilio, sin decir nada, la besó de inmediato.

Celina abrió los ojos de golpe, quedándose rígida entre sus brazos. Hasta a través de la ropa podía notar que él estaba diferente, que su energía era mucho más intensa que de costumbre.

Entre el asombro y la confusión, Celina logró separarse un poco y trató de aclarar:

—Emilio, fíjate bien, soy yo…

Justo entonces escuchó el sonido de la puerta cerrándose con llave desde afuera.

Se quedó pasmada.

¿Quién habría sido? ¿La abuela? ¿Su suegra? Pero su suegra ni la soportaba y deseaba que su hijo se divorciara de ella. La abuela ya había dicho que no se metería más en su matrimonio… No tenía sentido que hicieran eso.

No tuvo tiempo de pensar más.

Emilio ya la tenía atrapada y no pensaba dejarla ir.

Celina, llena de angustia, forcejeó:

—¡Emilio!

Pero por más que luchó, lo que más temía terminó pasando.

Él, fuera de sí, no le prestó atención a nada más.

Celina no supo en qué momento se desmayó. Cuando volvió en sí, solo Carla estaba a su lado, mirándola con preocupación.

Capítulo 56 1

Capítulo 56 2

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