Hospital.
Celina se acercó a Abril y, sin rodeos, le pidió permiso al director para ausentarse esa tarde. Bastián aceptó de inmediato.
Cuando salió de la oficina, fue entonces que le avisó a Abril en el grupo de mensajes sobre su descanso.
Si Abril estaba de acuerdo o no, a Celina no le importaba en absoluto.
Por otro lado, Felipe, al enterarse de que Emilio asistiría al cumpleaños de su hijo, no tardó en avisar a toda la familia. El orgullo se le notaba hasta en la mirada.
Después de todo, aunque Celina llevaba tiempo casada con la familia Arce, Emilio casi nunca pisaba la casa de los Flores. Menos aún había saludado a otros parientes de los Flores. Por aquello de que su matrimonio había sido en secreto, los familiares aún no creían que Emilio fuera su yerno; pensaban que solo era una fantasía de Felipe.
Lucía, viendo el entusiasmo de su esposo, no podía evitar sentir cierta preocupación.
—Oye, ¿no crees que estás invitando a demasiados familiares? La familia Arce dijo que todo esto iba a ser privado, ¿no?
—Celina siempre ha sido demasiado sumisa, ¿acaso tú también vas a ser igual? —Felipe la miró de reojo y soltó—. No importa quién ocupe el corazón de Emilio, Celina es su esposa ante todo el mundo. Yo no soy tan ingenuo como para permitir que se divorcien.
—Pero…
—Lucía, ponte a pensar en Mati. Si Celina y Emilio se separan ahora, eso no le conviene para nada a nuestro hijo.
Lucía bajó la mirada.
—Sí, lo entiendo, pero… pero me preocupa que, si hacemos esto, Emilio termine molestándose con nosotros.
—¡Todos somos familia! No vamos a andar contándolo por todos lados. Deja de preocuparte por tonterías.
Celina permanecía en silencio, apoyada contra la puerta de entrada. Escuchó cada palabra del salón, pero no interrumpió en ningún momento.
Hasta que Matías bajó las escaleras y la llamó:
—¡Hermana!
Fue entonces que la pareja se dio cuenta de que Celina ya estaba ahí. Quién sabe cuánto tiempo llevaba escuchando.
Lucía, disimulando la vergüenza con una sonrisa, se acercó a ella.
—Celi, llegaste temprano. ¿Por qué no me avisaste antes?
Celina contestó con voz tranquila:
—Da lo mismo llegar temprano o tarde.
La sonrisa de Lucía se volvió tensa y no supo dónde poner la mirada.
—¿Y Emilio? ¿Por qué no vino contigo? En un rato llegará tu abuela, y también Facundo Flores y los demás. No vayas a dejarme mal enfrente de la familia —Felipe seguía más preocupado por su palabra que por otra cosa.
—Papá, no importa si el cuñado viene o no. Igual la pasamos juntos en familia —Matías se encogió de hombros.
Felipe se puso rojo de coraje.

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