La penumbra de la sala se cernía sobre nosotros como un manto de seda negra, mientras mi voluntad se desvanecía como arena entre los dedos. El peso de Simón me aprisionaba contra el suelo, y su respiración agitada resonaba en mis oídos como el eco de una tormenta lejana.
Mis manos temblorosas se agitaban en el aire, buscando desesperadamente algo, cualquier cosa, que pudiera servir como escudo contra esta avalancha de emociones y sensaciones que amenazaba con arrastrarnos a ambos.
"No puede terminar así", pensé, mientras el pánico y la desesperación se entrelazaban en mi pecho. "No ahora que por fin había encontrado el valor para dejarlo ir."
Con un esfuerzo sobrehumano, mis dedos rozaron el lomo de un libro. Lo aferré como si fuera un salvavidas en medio de un mar embravecido y, reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban, lo estrellé contra su cabeza. El impacto, en lugar de devolverle la cordura, pareció desatar una tormenta más intensa en su interior.
"¿Por qué el destino insiste en burlarse de mí?", las palabras resonaban en mi mente como un eco infinito. "Justo cuando creía haber encontrado la salida de este laberinto emocional..."
Como una danza macabra orquestada por el mismo destino, sus movimientos eran imparables, como las olas del mar embistiendo contra los acantilados. Mi cuerpo, debilitado por los acontecimientos anteriores, apenas podía oponer resistencia.
"No quiero volver a ese ciclo interminable", mi consciencia gritaba en silencio. "No quiero regresar a ese limbo donde no puedo tenerlo ni dejarlo ir."
Cuando por fin el sueño lo venció y su respiración se volvió profunda y regular, me deslicé como una sombra hasta el sofá. Con dedos temblorosos, tomé el teléfono y marqué el número de mi asistente.
—¿Puedes venir? —mi voz sonaba distante, casi irreconocible—. Trae ropa y... no vengas sola.
Mi asistente, que había estado al borde de llamar a la policía ante mi prolongado silencio, respondió con un alivio palpable en su voz.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cicatrices de un Amor Podrido