Los ojos de Simón ardían de furia. Violeta, maestra del teatro emocional, dejó que su voz se quebrara en un sollozo estudiado.
—¡No hagas una locura, Violeta! Todo esto se va a arreglar, te lo prometo. Que la gente se entere no cambia nada.
Una risa amarga escapó de los labios de Violeta. Su figura delicada temblaba bajo el viento helado, la imagen perfecta de una flor marchitándose en la tormenta.
—Ya no intentes consolarme, Simón. Ya vi todo lo que dicen de mí en Instagram...
Sus dedos se aferraron al barandal mientras su voz se quebraba.
—El no poder estar contigo ya me había quitado las ganas de vivir... y ahora... ya ni siquiera quiero respirar un segundo más.
Sus ojos, llenos de un falso dolor calculado, se clavaron en mí.
—Hermana, ya entendí... Sé que me odias porque papá y mamá me adoptaron, porque tuviste que compartir su amor conmigo.
Una lágrima perfectamente cronometrada rodó por su mejilla.
—Pero yo siempre te quise como a una hermana mayor de verdad. ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me lastimas una y otra vez?
El viento helado me cortaba la piel, pero no tanto como la hipocresía en su voz.
—¿Qué te hice para que quieras verme muerta?
Antes de que pudiera responder, soltó otra risa vacía.
—Ya no importa... nada importa ya. Hermana, me voy a morir y así te devuelvo tu familia completa, ¿contenta?
Hizo el ademán de soltar el barandal, pero sus dedos "accidentalmente" resbalaron y se aferró con más fuerza. Su grito de pánico, aunque fingido, heló la sangre de todos los presentes.
Mis padres estaban al borde de la histeria.
Simón dio un paso hacia ella, pero Violeta levantó una mano temblorosa.
—¡No te acerques, Simón! ¡Si das un paso más, me aviento ahora mismo!
—Por favor, Violeta, no lo hagas...
Antes de que Simón pudiera continuar, mi padre me agarró del brazo con brutalidad y me arrastró hacia ella.
—¡Tú, desgraciada! Ve y pídele perdón a tu hermana. Y si no te perdona, si no quiere bajar...
Sus dedos se clavaron en mi piel como garras.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cicatrices de un Amor Podrido