[Más abajo había otras publicaciones:
—Señor Ortiz, feliz cumpleaños, te esperamos de regreso...—
[……]
—Señor Ortiz, feliz tercer aniversario.—
[……]
Mientras más leía, más publicaciones cotidianas encontraba.
Hasta un ingenuo se habría dado cuenta a esas alturas de que esa cuenta era de Camila.
Quiso seguir explorando, pero de pronto ya no cargaban más mensajes.
No le quedó más remedio que salir y volver a entrar, pero esta vez, la cuenta ya no le permitió acceso.
Sin opciones, abrió el chat e intentó mandarle un mensaje.
Al segundo siguiente, apareció un signo de exclamación rojo junto al mensaje.
¿Lo había bloqueado?
...
Al día siguiente, en el Grupo MIC.
Manoel llegó al despacho del presidente con un paquete en la mano, listo para entregárselo a Leandro.
—Presidente, llegó un paquete para usted. Parece que lo envió la señorita Guevara.
En el remitente solo aparecía “señorita Guevara”, pero el contacto era el número laboral que usaba en la empresa.
Leandro no le dio importancia y abrió el paquete. Apenas sacó el contenido, sus ojos se toparon con las palabras “Acuerdo de divorcio”.
Por un instante, su expresión se volvió sombría.
—Tíralo a la basura.
Metió de nuevo el “acuerdo de divorcio” en el sobre y se lo devolvió a Manoel, para que lo desechara.
Manoel ni alcanzó a ver qué era el documento, así que solo obedeció y lo echó al bote de basura.
Leandro se frotó el entrecejo y le ordenó con voz firme:
—De ahora en adelante, no quiero recibir nada que ella envíe.
—Entendido —respondió Manoel sin dudar.
—¿Por qué no está su contacto en la agenda de la empresa? —preguntó Leandro, ya claramente molesto.
—¿El de la señorita Guevara? —Manoel buscó confirmar.
Como Leandro no respondió, se apresuró a aclarar:
—En el grupo de la empresa sí está su número.
—No quiero su número de trabajo —aclaró Leandro, tajante.
—¿No tiene el número personal de su esposa?
Esa pregunta calaría a cualquiera.
Siendo esposos, y él ni siquiera tenía el número de su propia esposa.
Leandro solo le dirigió una mirada dura.
—Sal de aquí.
—Sí —Manoel se apresuró a marcharse, temeroso de que lo fueran a regañar.
...
Después de descansar un día entero en casa, Camila ya se sentía mucho mejor.
Por la mañana, tenía planeado ir al Instituto Luz Interior a informarse sobre los cursos de braille. Si todo cuadraba, pensaba inscribirse ese mismo día.
Al llegar, el instituto le pareció mucho más grande de lo que había imaginado; recordaba haber pasado por la entrada alguna vez, pero nunca le había puesto atención.
Se acercó a la caseta de vigilancia. El guardia la observó y preguntó:
—¿A quién busca?
—Buenos días. Ya había hecho cita con una profesora, mi apellido es Guevara. Mire, aquí está su número.
Mientras hablaba, le mostró al guardia el chat que tenía con la maestra.

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