Los Salazar y los Hidalgo no sabían que la salud de Liliana era crítica. Aun así, ella fue al hospital, se hizo los estudios y se aferró a la idea de intentarlo, negándose a perder la esperanza.
En la mansión Hidalgo.
Miguel, al enterarse de que su mamá no quería darle un hermanito para salvarlo y que mejor se había ido de la casa, rompió a llorar.
—¡No quiero una mamá así! Es una bruja. Papá, divórciate y cásate con mi tía, quiero que ella sea mi mamá.
»Que mi tía tenga al hermanito, no quiero a esa mamá.
Aitana, con cara de preocupación, consoló a Jaime:
—Jaime, ¿será que me malinterpretó? Puedo hablar con ella. Lo importante es el niño.
Jaime respondió:
—Miki, los niños no dicen esas cosas. Tu mamá es tu mamá. Ella te quiere mucho, acaba de volver y no se halla, no vuelvas a decir eso, la haces sentir mal.
Erika se acercó, cruzó una mirada con Aitana y añadió:
—Si Liliana no quiere tener al bebé, Jaime, piénsale.
»Liliana siempre ha sido muy consentida. Igual si bajas la guardia y le ruegas un poco, a lo mejor acepta.
Al oír eso, Gregorio estalló:
—Es mi culpa, la mimé demasiado y se volvió una caprichosa. Yerno, tranquilo. Yo me encargo de mi hija, te garantizo que va a volver mansita a darte ese hijo.
Jaime dijo:
—No la presionen tanto.
Erika suspiró:
—Pobre Miki, el doctor dijo que no tiene mucho tiempo.
Gregorio se desesperó más:
—Voy a ver cómo le hago, aunque tenga que traerla amarrada.
Liliana pasó la tarde en el hospital y en la noche se registró en un hotel.
No podía apostarlo todo a embarazarse; si su cuerpo no aguantaba, tendría que buscar otra solución.
Se bañó, pidió una computadora por internet y en cuanto llegó se puso a investigar.
Movió viejos contactos y, dando varias vueltas, consiguió el correo de un médico especialista top.
Apenas envió la consulta, le saltó una notificación de noticias en la pantalla.
TITULAR: [Hijo enfermo y madre le niega la ayuda. ¿Merece ser llamada madre?]
El título le quedaba como anillo al dedo.
Con la mano temblorosa, dio clic. El contenido describía exactamente su situación.
Liliana entendió al instante: alguien había filtrado la historia a internet.
Querían usar la presión social y juzgarla moralmente.
Liliana temblaba de coraje cuando llegó un correo nuevo.

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