Capítulo 51
-Alejandro, no dejes que pierda, ¿sí?
-Está bien.
Alejandro asintió con firmeza y, sujetando el rostro de Laura, la besó.
Pero al cerrar los ojos, se le cruzó la imagen de Camila.
El cuerpo de Alejandro se estremeció. La empujó con rapidez, confundido, sin saber cómo reaccionar.
-¿Qué pasa? -preguntó Laura, al notar su expresión nerviosa. También ella se sintió inquieta.
-Nada, solo que recordé, que mañana tengo una reunión muy importante. Es un proyecto a cargo de Camila.
Alejandro desvió la mirada y evitó verla.
Cada vez que Camila estaba al frente de un proyecto, ningún cliente aceptaba tratar con otra persona. Tenía que ser ella.
Mañana el equipo de la empresa asociada iba a
presentarse, y sin Camila las cosas podían salir mal.
Y ahora mismo, la compañía no podía permitirse más pérdidas.
-Estuve revisando ese proyecto. Es uno de los más importantes del grupo, y el análisis de datos no es tan complicado. Yo puedo hacerlo.
Al mencionarlo, Laura sonrió con aire triunfal y enseguida encendió la computadora y le mostró el plan que había preparado.
Alejandro le echó un vistazo y se sorprendió.
-¿Todo esto lo hiciste tú sola?
No se esperaba que, después de tantos años sin dedicarse a eso, Laura siguiera teniendo tanta habilidad.
Los datos en su propuesta estaban muy bien presentados, incluso no le pedían nada al trabajo de Camila.
La universidad de Alejandro era una de las más prestigiosas del país, con un programa de finanzas reconocido a nivel nacional. Que Laura hubiera llegado a ser docente allí ya demostraba su
talento.
Pero para convertirse en profesora titular debía empezar como tutora y seguir formándose poco a poco.

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