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¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 47

Nuevo hogar¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Ante esa declaración, Inés e Isabel se quedaron pasmadas.

—Muchacho... —Inés abrió los ojos de par en par—. ¿Pero no fueron ya al registro civil?

Lisandro solo respondió:

—El punto es que Alana no se divorciará de mí, y yo tampoco de ella.

—Lisandro, no me importa si lo dices en serio o no. Quiero que sepas que a la única mujer que reconozco como mi nuera es a Alana. Si no logras convencerla de que vuelva, ya no te consideraré mi hijo —declaró Isabel con absoluta firmeza, y sin mirar atrás, subió las escaleras.

—Pero Lisandro... —Inés intentó seguir insistiendo.

Lisandro hizo un gesto para pedirle que se detuviera.

—Sé que a ti te encanta Yara, abuela, pero ella y yo no estamos destinados a estar juntos.

Luego se acercó para consolar a la anciana.

—Tienes que ayudarme. Alana ya está bastante celosa de ella, así que, cuando Alana esté presente, por favor, controla un poco lo mucho que la defiendes.

—En cuanto a Alana se le pase el enojo, te daremos un hermoso bisnieto, ¿te parece bien?

Inés forzó una sonrisa.

Pero en cuanto regresó a su habitación, ordenó que llamaran a Fabián Chávez.

Tras escuchar las intenciones de la anciana, el abogado dudó:

—Señora Inés, me está poniendo en una posición muy difícil.

—De ninguna manera. Yo asumiré toda la responsabilidad —dijo Inés con una sonrisa—. El objetivo es ganar tiempo para que Lisandro convenza a su madre de cambiar de opinión, mientras el trámite de divorcio sigue su curso. Es solo una doble garantía.

—Además, sé que tienes muchas ganas de ayudar a Yarita. Tanto ella como yo no olvidaremos este favor. Te será muy útil para tu carrera en el futuro.

Al colgar el teléfono, Inés le murmuró algunas instrucciones al oído a su sirvienta de confianza.

—¿Está segura de que quiere hacer esto? —preguntó la sirvienta.

—Mientras tenga vida, voy a allanar el camino para mi nieto —dijo Inés, con la mirada decidida—. ¿Qué puede ofrecerle Yarita? ¿Y qué puede ofrecerle esa pueblerina? Hasta un idiota sabría cuál es la decisión correcta.

La sirvienta asintió.

—Escuché que el padre adoptivo de la señorita Yara ahora es el Ministro del Departamento de Seguridad Nacional. Su futuro en la política no tiene límites. Si los Herrera lográramos emparentar con ellos, no tendríamos de qué preocuparnos en todo Alborada.

—Ese Caleb Lozano no solo tiene un futuro brillante; todos en Alborada conocen los métodos que utiliza —añadió Inés, con un dejo de miedo en su voz—. Lo que realmente me aterra es que un día Yarita le guarde rencor a mi Lisandro. Con el poder que tiene ese hombre, toda nuestra familia podría terminar enterrada junto con él.

La sirvienta no supo qué decir.

...

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