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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 200

Gisela se puso de pie, mirando de frente al hombre, con una voz firme y serena.

—Está bien, acepto que se haga público mi puntaje detallado.

Sara arrugó el ceño, claramente no estaba de acuerdo.

A decir verdad, no era la primera vez que ocurría algo así. En años anteriores, también había concursantes eliminados que acusaban a otros de haber conseguido su lugar por influencias.

Sara sabía muy bien cómo eran los participantes: cada uno se creía especial, todos se tenían en alta estima y a veces hasta despreciaban a los demás sin disimulo. Venían a la competencia con el único objetivo de ganar el primer lugar. Si ni siquiera lograban pasar a la siguiente ronda, el golpe a su ego era duro y solían volcar su frustración en ataques hacia otros concursantes.

Por eso, cuando se anunció al participante número sesenta y cuatro, ella había hecho hincapié en la transparencia del concurso.

Pero este hombre era aún más exagerado.

Sara lo recordaba; su desempeño durante la competencia había sido mediocre, su calificación estaba muy por debajo del puesto noventa. No había manera de que pudiera compararse con Gisela.

Lo que hacía el hombre no era otra cosa que desahogar su rabia por no haber pasado de ronda, eligiendo a Gisela como blanco fácil y aprovechando la acusación de que ella había entrado por “palancas” para justificar su enojo.

Aunque usaba frases grandilocuentes, en el fondo todo era orgullo herido y egoísmo.

Sara ya estaba acostumbrada a este tipo de situaciones.

Sabía bien cómo manejarlo y no pensaba permitir que Gisela sufriera por acusaciones sin fundamento.

Sin embargo, no esperaba que Gisela se adelantara y aceptara que se hicieran públicos sus puntajes.

Pensaba intervenir para convencerla de que no era necesario, pero Gisela se mantuvo firme.

Sara la observó de cerca: Gisela estaba erguida, con una expresión tranquila, como si las acusaciones no le afectaran en lo más mínimo. Desde el principio se mostró serena, segura de sí misma, con una presencia que no era común.

Sara no pudo evitar asentir para sí misma.

—Esta chica sí que vale la pena —pensó.

Ante la insistencia de Gisela, los jueces accedieron a mostrar sus puntajes detallados.

Todos esperaban encontrar alguna cifra sospechosa, alguna calificación demasiado alta, pero no fue así.

Cada juez le había dado a Gisela una puntuación equilibrada. Ni demasiado alta, ni demasiado baja; todo se ajustaba perfectamente al reglamento.

El hombre arrebató los resultados de las manos de Gisela, y en su cara se dibujó una mueca de frustración.

—¡No puede ser! ¿Acaso todos ustedes se pusieron de acuerdo para subirle la calificación a Gisela?

—Seguro que están compinchados con ella, quieren aplastar a los que no tenemos recursos ni conexiones.

Al escuchar esas palabras, Gisela esbozó una media sonrisa.

Sabía que a partir de ese momento, ya no tendría que defenderse más.

Ese hombre se había arrinconado solo.

Si él era orgulloso y no aceptaba perder, los jueces lo eran aún más, y desde luego, no iban a permitir que alguien ensuciara su reputación.

Cada vez que el hombre insistía en que hubo sobornos, no solo la acusaba a ella, también insultaba directamente a los jueces.

Con ese tipo de acusaciones, lograba que los demás jueces tampoco se quedaran de brazos cruzados.

Justo como lo pensó Gisela, después de un momento, otro juez se puso de pie.

Capítulo 200 1

Capítulo 200 2

Capítulo 200 3

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