Apenas bajó del escenario, Gisela se topó de frente con el rostro pálido y la mirada llena de miedo de Romina.
Pero ya no le prestó atención.
Sabía que tarde o temprano, alguien más juzgaría a Romina por haber copiado.
Gisela se dirigió al tocador, donde lentamente comenzó a quitarse los aretes, el collar y demás accesorios.
Se miró en el espejo y dejó escapar una sonrisa.
En el reflejo del espejo, justo alcanzaba a ver la silueta completa de Nelson y Romina.
Romina, con los ojos llenos de lágrimas, se lanzó a los brazos de Nelson, rodeándole la cintura con ambos brazos. Su espalda temblaba de tanto llorar, y parecía realmente desdichada.
Nelson frunció las cejas, y alzó la mano para acariciarle la espalda a Romina, murmurando unas palabras para consolarla.
El llanto de Romina se hizo todavía más fuerte.
Mientras escuchaba el llanto de Romina, Gisela sentía que todo su cuerpo se relajaba.
Sin embargo, al instante siguiente, a través del espejo, se cruzó con la mirada de advertencia de Nelson, intensa y penetrante, como si la oscuridad de sus ojos pudiera arrastrarla hasta el fondo. El enojo que destilaba parecía capaz de arrasar con todo.
Gisela, sin prisa, dejó el último arete sobre la mesa, miró fijamente a Nelson y fue dibujando una sonrisa cada vez más marcada.
Movió los labios, en silencio, articulando: “Yo fui”.
Después cerró la boca y le lanzó a Nelson una mirada desafiante, burlona, como si se estuviera divirtiendo.
Tal como lo esperaba, la molestia de Nelson se intensificó; las cejas se le fruncieron más y sus ojos se tornaron aún más oscuros.
Nelson, que siempre aparentaba ser inquebrantable, ahora dejaba ver su enojo en el rostro.
“Romina es íntegra, pura y transparente”, esa frase se repetía por todo el muro de comentarios.
De vez en cuando, entre tanto mensaje, aparecía uno que otro usuario con sentido crítico, haciendo preguntas y poniendo en duda la versión de los fans, pero enseguida los seguidores de Romina se le iban encima, insultando y descalificándolo por completo.
Solo unos minutos después, cuando Gisela volvió a actualizar la página, se dio cuenta de que todos los enlaces que señalaban el plagio de Romina habían desaparecido.
No necesitaba adivinar: estaba segura de que había sido cosa de Nelson.
En ese momento, la sonrisa se le borró del rostro.
Nelson no solo había hecho que quitaran las noticias sobre el plagio de Romina, sino también todos los mensajes y publicaciones de usuarios que la acusaban y la criticaban.
Eso quería decir que Nelson tenía el poder para limpiar cualquier cosa de internet, pero nunca había hecho nada por limpiar el ambiente tóxico que la rodeaba.
Hasta ese momento, la red seguía inundada de comentarios donde la llamaban amante, la acusaban de meterse en la relación de otros, y la insultaban sin piedad, tachándola de descarada y de cosas peores.

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