Manuela la miró fijamente durante unos segundos, luego, con decisión, giró la cabeza y le dio la espalda a Romina, dejando claro que no tenía ninguna intención de platicar con ella.
Romina se sintió un poco incómoda, sin saber muy bien qué hacer.
Esteban, notando la situación, le dio unas palmaditas en la espalda a Manuela.
—Pequeña, no seas grosera.
La respuesta de Manuela fue abrazarse con fuerza al cuello de Esteban y esconder la cara en su pecho, toda digna y orgullosa.
—No quiero.
Esteban solo pudo mirarla con resignación y luego dirigirse a Romina.
—Disculpa.
Gisela, que justo pasaba por ahí, presenció toda la escena. Romina sintió cómo la ira le subía por dentro, pero aun así mantuvo la compostura y habló con voz suave.
—No te preocupes, tu hija es muy linda.
Apenas terminó de hablar, Gisela captó la mirada falsa y burlona que Romina le lanzó.
—¿Tú también vas a participar en el concurso, Gisela?
Gisela asintió con tranquilidad.
—Sí, aquí estoy.
Romina la miró con una intención oculta y, cruzando una mirada con Esteban, soltó:
—Pensé que ya no te animarías a participar.
Gisela le devolvió la pregunta con una sonrisa tranquila.
—¿Y por qué? ¿Acaso necesito tu permiso para hacerlo?
Miró a su alrededor, fingiendo buscar algo, y con una sonrisa, agregó:
—Hasta donde sé, el personal del concurso jamás me dijo que tuviera que pedirte permiso para inscribirme.
Por un instante, los ojos de Romina brillaron con una mezcla de vergüenza y rabia.
—Te equivocas, no quise decir eso. Lo que quería decir es que...
Se acercó medio paso a Gisela, y en sus ojos asomaba una pizca de malicia.
—Este concurso le da mucha importancia a la originalidad. Ya en la primera ronda piden que los participantes toquen una pieza original de piano. ¿Estás segura de que quieres participar?
Romina dijo esto en inglés, lanzando miradas a Esteban de vez en cuando, como si buscara su apoyo.
Esteban se mantuvo en silencio, observando la escena sin intervenir.
Gisela alzó la comisura de los labios con una sonrisa y, en español, contestó:
—Esa pregunta deberías hacértela tú. ¿Tan segura estás de que ya tienes todo bajo control?

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