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El camino de venganza de la heredera rota romance Capítulo 47

Al final del pasillo estaba el almacén; la habitación de Lauren. Una sospecha se apoderó de la mente de Willow y una oleada de odio surgió en su interior.

«Lauren, z*rra. ¿De verdad te atreves a seducir a Kenneth frente a mí? Parece que aún no te he dado una buena lección».

Incluso mientras estos pensamientos llenaban su mente, el rostro de Willow permanecía con una sonrisa.

—Kenneth, ¿a dónde fuiste?

La respuesta de Kenneth fue desdeñosa.

—Solo salí a caminar. Se está haciendo tarde, debería irme.

Su expresión estaba tan serena como siempre. Willow parecía reacia.

—Quédate y tenemos que almorzar antes de irnos.

—No es necesario.

Kenneth se dio la vuelta y se fue. La mirada de Willow lo siguió hasta que desapareció por completo de la vista, luego volteó hacia la puerta cerrada al final del pasillo, con los ojos entrecerrados mientras los celos llenaban su corazón. Se dio la vuelta y le sonrió a Alice.

—Mamá, ya casi es la hora de almorzar. Subiré y llamaré a Lauren.

Alice asintió con aprobación mientras observaba a Willow subir alegre las escaleras, con ojos llenos de afecto maternal, pero la verdadera intención de Willow no era llamar a Lauren para almorzar, sino comprobar si estaba en la habitación de Elliot. Cuando abrió la puerta, Lauren no estaba por ninguna parte.

Al ver la lujosa decoración temática de princesas, Willow apretó los dientes. Desde que Lauren fue hospitalizada, Elliot había contratado de inmediato a gente para renovar la habitación. Había subestimado a Lauren. Apenas unos días después de regresar a casa, ya había robado su atención.

Un destello cruel brilló en los ojos de Willow. Si Lauren no estaba en el dormitorio, entonces tenía que estar en el almacén. Imaginar a Lauren y Kenneth juntos en ese pequeño espacio encendió un fuego de odio tan intenso que casi consumió su cordura. El amor de Elliot le pertenecía, y Kenneth también le pertenecía.

«Lauren, descarada. ¿Cómo te atreves a reclamar lo que no es tuyo? Mereces morir».

Su odio por Lauren se intensificó y, en ese instante ya había ideado un plan. Bajó rápido las escaleras. Alice preguntó después de darse cuenta de que estaba sola:

—Willow, ¿en dónde está Lauren?

Willow parecía decepcionada.

—No estaba en el dormitorio de Elliot. Debe de haber vuelto a su propia habitación.

—Vete.

Willow soltó una carcajada, como si acabara de escuchar un chiste muy gracioso.

—¿Me estás diciendo que me vaya? ¿Acaso tienes derecho a decir eso?

Cruzó los brazos sobre el pecho, mirando a Lauren con desprecio.

—No pienses que puedes actuar como si fueras superior solo porque eres la hija biológica. ¡Abre los ojos y compruébalo por ti misma! ¿Quién les importa? ¿Y qué si eres la verdadera heredera? Sigues siendo alguien sin amor.

Inclinando la barbilla con arrogancia, se burló.

—¡Te lo advierto! Kenneth es mi hombre. Alguien como tú no tiene por qué mirarlo.

Lauren permaneció en calma, se sentó y se puso frente a Willow.

—¿Tu hombre? Entonces, ¿por qué ni siquiera puedes vigilarlo? Si pudieras, ¿habría Kenneth corrido tras de mí hasta el almacén y se habría negado a dejarme casarme con el chico de la Familia Brooker?

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