Entrar Via

El Día que Se Rompió la Promesa romance Capítulo 492

Adolfo no podía dejar de pensar en lo que había ocurrido esa noche. Verónica había huido de él, aterrorizada, y su propio corazón se sentía pesado con la culpa. Mientras se recostaba en el sofá, sus pensamientos volvían una y otra vez a la imagen de Verónica, temblando de miedo.

Adolfo no sabía cómo había llegado a ese punto. Todo había comenzado con una noche normal, pero la situación se había salido de control rápidamente. La droga que le habían administrado había distorsionado su juicio, llevándolo a un estado que no podía controlar. Verónica había estado allí, y él había cruzado una línea imperdonable.

Mientras Gonzalo lo había ayudado a controlar los efectos de la droga, Adolfo sabía que el verdadero daño ya estaba hecho. Verónica había buscado refugio en la casa de Benito, lo que solo añadía más sal a sus heridas. La idea de que Verónica confiara más en Benito que en él lo atormentaba.

Adolfo cerró los ojos, sintiendo el ardor de las lágrimas no derramadas. Sabía que tenía que hacer las paces con Verónica, pero ¿cómo podría siquiera comenzar a disculparse por lo que había hecho? Sus pensamientos eran un torbellino de emociones, y sabía que el camino hacia el perdón sería largo y difícil.

A lo lejos, el sonido del tráfico nocturno de la ciudad zumbaba suavemente, pero Adolfo apenas lo notaba. En su mente, solo había una cosa clara: tenía que encontrar la manera de enmendar las cosas con Verónica, sin importar lo que le costara.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Se Rompió la Promesa