—¡Qué desperdicio total!
Emocionado, el anciano extendió la mano con cuidado y recogió la píldora triturada poco a poco. Al verlo, todos los presentes quedaron atónitos hasta la médula.
«¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué actúa como si hubiera perdido la cabeza?».
—¿Qué significa esto, Señor Linares? —preguntó Javier con un ligero ceño fruncido, con los ojos fijos en Darío.
Por desgracia, Darío no tuvo tiempo de preocuparse por el hombre. Del mismo modo, miró boquiabierto al anciano.
—¿De dónde sacaste esto? —preguntó el anciano, levantando con lentitud la cabeza y mirando a todos los presentes.
—Bueno, señor, eso es un pedazo de basura de un tonto —replicó Javier con un fruncimiento de los labios, sacudiendo la cabeza con desdén.
Todos los miembros de la Familia Carmona asintieron con la cabeza.
—¡Ajá! Ja, ja... Si se trata de un pedazo de basura, ¿qué no es basura? Entonces la píldora rejuvenecedora y revitalizante lo es aún más, ¿no es así?
El anciano negó de manera leve con la cabeza con una mueca de desprecio en su rostro.
—¿Qué?
Una vez más, la multitud se sobresaltó. Después de todo, la píldora rejuvenecedora y revitalizante traída por Darío era en definitiva un tesoro invaluable. Farmacéuticas Linares una vez subastó una píldora de este tipo, y el precio de oferta llegó a doscientos mil. Sin embargo, el anciano afirmó que la píldora rejuvenecedora y revitalizante era aún más baja que la basura en comparación con la píldora administrada por Óscar.
«¿No significa eso que el valor de esa píldora supera con creces los doscientos mil e incluso podría valer quinientos mil? Entonces, ¿Cristóbal despilfarró quinientos mil con un solo pisoteo?».
Ante ese pensamiento, toda la Familia Carmona miró a Cristóbal con una mirada extraña en sus ojos. Desconcertado, Cristóbal gritó con premura:
—¡No puede solo decir tonterías, señor!
—Señor Zedillo, el Señor Chávez es el estimado huésped de Farmacéuticas Linares. Ha estudiado medicina tradicional durante veinte largos años. ¿Diría tonterías? —Darío contraatacó con suavidad sin esperar a que el anciano hablara.
Cristóbal se quedó sin palabras por un momento. Después de contemplar en silencio durante dos segundos, rio con resentimiento:
—Eso sí que es un pedazo de basura. Mi familia también está en el negocio farmacéutico. ¿No sería capaz de decirlo?
—Si es así, dígame qué hierbas medicinales se usaron en esta píldora y sus efectos.
Esa simple pregunta de Jacinto Chávez dejó a Cristóbal sin palabras una vez más.
—¿Quién puede decirme el nombre de la p*rra que destruyó una píldora tan milagrosa?
Jacinto recorrió con lentitud la mirada entre la multitud. Todos podían ver la furia ardiendo en las profundidades de sus ojos. Todos los presentes guardaron silencio. La cara de Cristóbal se sonrojó y no dijo nada. Un momento después, Jacinto sacudió de manera leve la cabeza.
—Al principio pensé que la Familia Carmona era una familia prestigiosa, y resultó que estaba de visita en Junípero, así que vine de forma especial a visitarla. ¡De manera inesperada, todos ustedes son un grupo de ignorantes que no pueden apreciar algo grandioso! Estoy en verdad decepcionado.
Hizo un gesto desdeñoso con la mano. Acunando la píldora triturada en sus manos, giró sobre sus talones y salió. Darío reflexionó durante dos segundos antes de preguntar:

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