—Entonces, después de las fiestas... —Sofía miró de pronto a Vanesa.
Vanesa se quedó en silencio unos segundos: —Supongo que nos separaremos.
Sentía que ya se estaba cansando de la situación.
Cuando alguien es demasiado sumiso, deja de generar emociones reales.
Su vida actual era un mar en calma, pero no era lo que Vanesa deseaba.
Se había dado cuenta de que, por mucho que él intentara compensarla, a lo sumo lograba darle algo de tranquilidad, pero nada más.
Ante su respuesta, Sofía asintió y prefirió no insistir en el tema.
—¡Casi lo olvido! Vine a contarte que el profesor Valenzuela renunció —dijo Sofía, dándose un golpe en la frente.
Vanesa se quedó atónita: —¿Por qué?
Andrés Valenzuela gozaba de gran prestigio en la Universidad de la Capital. A pesar de su juventud, destacaba como uno de los líderes en diversos estudios académicos.
Su futuro era sumamente prometedor.
Renunciar en un momento así carecía de toda lógica.
Sin embargo, la mente de Vanesa ató cabos rápidamente y pensó en Jazmín.
Pero prefirió no darle más vueltas.
Los medios de comunicación ya habían enterrado la noticia por completo.
Sin el escrutinio público, la policía tampoco tenía necesidad de emitir comunicados oficiales.
Además, la sentencia de Jazmín ya había sido dictada.
—Nadie lo sabe, ni siquiera los directivos de la facultad lograron convencerlo de que se quedara. Es una pena —Sofía se encogió de hombros—. Antes de que entregaras tus proyectos, pensé que la directiva te pediría a ti que intentaras disuadirlo.
Vanesa no respondió.
Pero en el fondo, la noticia la tomó por sorpresa.
Aunque su rostro no reflejó ninguna emoción.
Las dos amigas continuaron conversando.
Hasta que cayó la tarde y Sofía se despidió.
Fabio salió del estudio justo después de que la visita se marchara.
Vanesa se quedó mirándolo fijamente.
—¿Por qué me miras así? —preguntó Fabio con naturalidad—. Voy a preparar la cena. Recuerdo que dijiste que hoy te apetecía ese platillo de lomo al estilo tradicional que tanto te gusta.
—La renuncia de Andrés... ¿fue obra tuya y de Julián? —le soltó Vanesa sin rodeos.
Fabio fue igual de directo: —Su renuncia no tiene nada que ver con nosotros.

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