Repentinamente, recordó las escenas en las que ambos trabajaban en silencio en aquel estudio; donde el único sonido, era el tecleo de los teclados.
A mitad de una reunión, él solía girar su cabeza para mirarla y siempre la encontraba apoyando su barbilla en una mano, fijamente concentrada en los documentos, con un aire distante y encantador.
Su corazón sintió como si algo lo hubiera quemado por un instante, y su puño se cerró con fuerza.
La mañana había sido ridículamente complicada, y desde que despertó, había pasado toda la tarde fingiendo calma.
Ya lo habían tomado por un sustituto; no quería terminar aún más humillado.
Ahora, en el silencio de la noche, mientras miraba todo a su alrededor, solo sentía un dolor punzante en el corazón.
Lentamente se sentó en su silla y se apoyó en el escritorio.e2
Esa silla era un poco más pequeña que la suya.
A pesar de tener un carácter sereno, a ella le gustaban las cosas bonitas de niña, por lo que el respaldo de su silla era de color rosa.
Ella había escogido el modelo por internet, pero Sebastián, preocupado por la espera, hizo que Álvaro fuera al centro comercial a comprarlo; y en menos de una hora, lo tuvo frente a ella.
Esa misma noche ya la estaba usando, diciendo lo cómodo que era e incluso le preguntó si quería una.
Pero, ¿cómo iba él a querer algo tan rosa?
Sebastián se apoyó en el escritorio, su respiración se hizo pesada, y no pasó mucho tiempo antes de que sus hombros comenzaran a temblar ligeramente.
Mientras tanto, en el pasillo, los sirvientes seguían ocupados deshaciéndose de las cosas.
*
Gabriela estaba encogida en el sofá junto a la ventana, que estaba abierta.
Jack, para evitar que escapara, había mandado a poner varias barras de acero en la ventana.
Aunque podía sentir el viento de la noche, solo podía extender una mano a través de ella.
El viento le golpeaba las mejillas, y el dolor le provocaba sudor en la frente.
Sentía un dolor agudo en la garganta, como si algo la estuviera quemando por dentro.
En ese momento recordó lo que Ian le habían dicho a Jack; quería dejarla muda.
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