Leonardo Escobar habló con un tono indiferente.
«Ese auto pertenecía a la familia Torres sin ninguna duda. Los números de sus placas siempre han terminado con las letras "888"»
Susana se quedó boquiabierta por la llegada de Leonardo Escobar a su empresa, pero se sorprendió aún más por su preocupación, sin embargo, las palabras de Fernando Torres sonaron al mismo tiempo en sus oídos.
«Susana Reyes, solo eres una mujer que ha fracasado miserablemente en la vida. No me extraña que Leonardo Escobar no te quiera».
Susana suprimió el dolor desgarrador en su pecho y puso una débil sonrisa, miró a Leonardo Escobar y habló con indiferencia:
—No creo que mi destino sea algo que te importe.
Luego esquivó a Leonardo Escobar para entrar en la empresa sin esperar su respuesta y éste se quedó asombrado por el repentino cambio de actitud de la mujer.
Recuperó el sentido común al cabo de un rato y se dio la vuelta para agarrar el brazo de Susana, pero la presión que ejerció sobre su brazo fue muy dolorosa para ella.
-¿Estuviste con el Señor Torres anoche?
Susana frunció el ceño por el dolor, jaló su mano para librarse de él y le contestó sin dudar:
-¡Sí!
—¿Te acostaste con él? -Leonardo Escobar apretó la barbilla de Susana con la mano, la miró fríamente y habló con los dientes apretados-. Susana Reyes, dime la verdad. ¿Te acostaste con él?
Leonardo Escobar miraba a Susana como si quisiera devorarla entera y ésta se vio obligada a levantar la cabeza mientras él ejercía fuerza sobre su barbilla. Su dedo aplastó la piel hinchada de su mejilla y la vena de su frente palpitó debido al dolor mientras su corazón se agitaba
agónicamente ante sus hirientes palabras:
-Sí. ¡Me acosté con él! -Susana apretó los dientes y le respondió. Se tragó las ganas de llorar mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos y la mujer continuó—. Leonardo Escobar, ¿estás satisfecho con esta respuesta...
«Solo le estoy diciendo la verdad. ¡Es cierto, no eres la única persona que ha traicionado este matrimonio, Leonardo Escobar! ¡También me acosté con otro hombre hace medio mes!»
Las pupilas de Leonardo Escobar se dilataron mientras sus ojos se oscurecían de rabia. Susana se sintió ansiosa ante esa aterradora visión.
-Susana Reyes, no me extraña que hoy te comportes de forma tan arrogante. ¡Ahora veo que es porque te has encontrado una figura confiable al enredarte con un hombre poderoso como el Joven Torres!
La mano de Leonardo Escobar que apretaba la barbilla de Susana se movió hacia abajo lentamente mientras le agarraba el cuello con fuerza:
-¡Suéltame, Leonardo! ¡Me haces daño! -Ella tosió y luchó con fuerza contra su robusta mano, y su bello rostro tenía una expresión retorcida mientras soportaba el tormento. Las lágrimas caían de la esquina de sus ojos sin control.

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