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El Menor Que Mantuve romance Capítulo 73

Cuando en realidad ella era la que más se mataba, y aun así le decía que descansara.

Apagó la luz.

Aitana se quedó acostada, viendo al techo.

Desde que terminó con Nazario, la vida no se le había hecho tan pesada.

Al menos no dolía como ella se lo había imaginado.

Quizá era porque Telmo estaba ahí y le distraía la cabeza.

Al final, ese dinero sí había valido la pena.

Aitana cerró los ojos y se durmió profundo, tranquila; hasta sus sueños eran agradables.

Nazario, en cambio, estaba del otro lado.

En la oscuridad, daba vueltas sin poder dormir. Otra vez, insomnio.

Por costumbre se giró, levantó el brazo para abrazar a Aitana, buscando su olor.

Pero no encontró nada.

Se quedó quieto.

La cama a un lado estaba vacía, fría.

Ahí fue cuando cayó en cuenta: ella ya se había ido. Ya no estaba con él.

Durante años, con Aitana a su lado, nunca lo pensó demasiado.

Pero cuando se fue, descubrió que sí le pesaba.

Antes, aunque ella saliera de viaje, él dormía solo… pero sabía que iba a volver, y no sentía nada especial.

Ahora ni siquiera estaba seguro de si iba a volver, y eso lo traía de malas, con un hueco raro.

Como no podía dormir, agarró el celular para distraerse.

Olivia le mandó un mensaje.

[Nazario, ¿ya te dormiste?]

Nazario: [No. No puedo dormir, ando con insomnio.]

Se quedó viendo la pantalla, tratando de distraerse y de sacarse a Aitana de la cabeza.

«Sin Aitana… hay otras personas», se dijo.

Al rato, Olivia respondió.

[¿Y por qué insomnio? ¿Porque me extrañas?]

Nazario se quedó un segundo con el dedo en el teclado y escribió una sola palabra:

[Sí.]

Pero en ese momento, lo que se le vino a la mente fue la cara de Aitana.

Olivia mandó un sticker de [beso de gatito].

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