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El Menor Que Mantuve romance Capítulo 84

Se quedó ahí parada armando teorías. En menos de un minuto, ya se había inventado una telenovela completa.

¿Entonces el ex de Aitana se casó con otra, tuvo una hija, y Aitana de coraje se juntó con el chavo al que apoyaba?

¿Y ahora encima viven puerta con puerta?

¿Qué clase de drama barato era ese?

¿No les daba pena toparse a cada rato?

Vera negó con la cabeza. No entendía nada.

Aitana manejó y se los llevó a cenar.

El lugar que Vera había visto era un restaurante privado, metido al fondo de un callejón, en una casa vieja con patio.

Aitana se metió por el callejón dando vueltas hasta que por fin lo encontró.

Afuera había un espacio para estacionarse.

Apuntó para meterse, pero una camioneta negra de lujo se atravesó y se lo ganó, estacionándose primero.

Aitana frunció el ceño. Le molestó que le robaran el lugar. Bajó el vidrio para ver quién era.

Del vehículo se bajó un hombre con traje bien entallado y lentes de armazón dorado.

Traía las manos en los bolsillos y levantó la mirada hacia ella.

Cuando Aitana se topó con esos ojos color miel claro, se le atoraron las palabras. Apagó el coche.

Ireneo, al reconocerla, se sorprendió un instante y luego se acercó con una sonrisa. Apoyó las manos en el borde de la ventana y se inclinó para verla.

—Qué casualidad… otra vez tú.

Aitana se acordó de la vez pasada y le cayó peor. No pensaba seguirle el juego. Con la mirada fría, quiso subir el vidrio.

Al ver que lo ignoraba, Ireneo no se molestó. Siguió sonriendo, como si nada.

Le encantaba verla así, con esa cara de “ni me hables”.

Cuando Aitana no sonreía, se veía fría y preciosa, y a Ireneo le daba más ganas de fastidiar.

Aitana movió el coche y buscó otro lugar.

El restaurante por dentro era más grande de lo que parecía: un patio tras otro.

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