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El Menor Que Mantuve romance Capítulo 86

Nazario no terminaba de acostumbrarse. La decoración seguía siendo en blanco y negro, justo como le gustaba; antes le parecía limpia y sencilla, pero ahora se le antojaba fría, vacía… hasta opresiva.

Solo faltaba una persona. ¿Por qué se sentía tan distinto?

Se obligó a no pensar en eso. Se bañó y, al salir, se recargó en la cama a scrollear en el celular.

De pronto, el calendario le lanzó un recordatorio: décimo aniversario.

Nazario se quedó helado.

En 27 días se cumplían diez años desde que él y Aitana habían empezado.

Guardó silencio, bajó la mirada y se quedó pensando; los dedos le temblaron apenas.

Ese aniversario… todavía quería pasarlo con Aitana.

Recordó su cumpleaños: él no fue por lo de Olivia. De golpe le entró la idea de “compensarla”, hacerlo bien esta vez.

Al día siguiente, al pasar por un centro comercial, se detuvo en un mostrador de anillos y estuvo un buen rato eligiendo.

La vendedora, entusiasmada, le recomendó:

—Señor, le muestro este modelo, “Amor Eterno”. Es nuevo, de diseñador, pieza única.

Precio: 1,990,000.

Bajo la luz intensa, el diamante soltaba destellos de colores.

Nazario asintió.

—Sí… está precioso. Me llevo ese.

—Perfecto, señor. Su esposa es una suertuda.

La vendedora se fue feliz a empacarlo.

Nazario se quedó viendo el mostrador, ido.

Aitana siempre había querido un anillo. Con esto… ¿se le bajaría el coraje?

Guardó el anillo en el cajón de su oficina, escondido, con la idea de sacarlo hasta ese día.

Últimamente Aitana no había ido a la empresa.

La invitaron a una cumbre de tecnología y se llevó a Vera a la capital.

Vera quería salir, conocer, “ver mundo”.

En el evento, Aitana se topó con Enzo y se quedaron platicando ahí mismo.

Vera se aburrió.

—Yo me voy a dar una vuelta —dijo, y se fue por su cuenta.

Aitana y Enzo caminaron mientras hablaban de tecnología de punta.

Enzo preguntó como quien no quiere la cosa:

—Oí que tú y Nazario terminaron.

Aitana se detuvo un segundo y asintió.

—Sí.

Llegaron a un rincón con poca gente; alrededor, el ruido bajó de golpe.

Enzo traía una mano en la bolsa y miraba al frente, como pensando en algo.

Aitana, en cambio, recordó de pronto algo que Nazario había dicho.

Que Enzo, hace años, le había dado una carta…

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