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El Precio del Desprecio: Dulce Venganza romance Capítulo 117

En el baño de mujeres, tras arrastrar a Daniela con ella, Valentina respondió al mensaje de voz de Esteban con un breve texto: "¡Ánimo!"

En su estudio, el doctor Cruz se emocionó tanto con el mensaje que respondió con otro mensaje de voz: "¡Sí, maestra, me esforzaré!"

Valentina guardó el teléfono en su bolso y Daniela la tomó del brazo. —Salgamos de aquí.

Cuando se disponían a salir, la puerta del baño se abrió y entraron dos personas.

Eran Luciana y Mariana.

Las cuatro se encontraron cara a cara.

Luciana sonrió con malicia. —¿Qué haces aquí? Oí que Mateo te echó de la mansión Figueroa y ahora vives en los dormitorios de la universidad.

Tras su dramática caída por las escaleras, Luciana estaba ansiosa por presumir su victoria ante ella.

Arqueó una ceja y, lejos de enfadarse, sonrió. —Luciana, es la primera vez que veo a alguien tan feliz de ser plato de segunda mesa.

¿Que... qué?

¿Plato de segunda mesa?

Luciana se congeló.

—¿No es así? —Continuó. —Esa cama ya la usé yo. Él es ropa de segunda mano que ya no quiero usar. Te esfuerzas tanto por recoger mis sobras, que no te importa la higiene.

Luciana estaba sorprendida.

¿Mateo, mercancía usada por ella?

¿Y quién no tenía higiene?

Su cara se transformó.

Luciana dejó de sonreír. —Mariana, tú eres la reina de belleza de esa universidad, ese es tu territorio. Tienes que encontrar la manera de hacerles la vida imposible a Valentina y esa chica. ¡Lo mejor sería que las expulsaran!

—Pan comido. —Respondió Mariana con confianza. —Déjamelo a mí.

Ella, satisfecha, se arreglaba el maquillaje frente al espejo cuando recordó algo importante. —Por cierto, ¿aún no has averiguado quién es Lela, la hija del doctor Cruz?

El doctor Cruz tuvo a su hija siendo ya mayor y la adoraba. Y como la hija menor de los Cruz, Lela había sido la consentida en su familia desde su nacimiento.

Lela era la prima de Mateo, a quien quería mucho.

La familia Cruz tenía una larga historia y conexiones profundas con Nueva Celestia.

Luciana llevaba tiempo buscándola, pero las familias Figueroa y Cruz la protegían tan bien que era imposible encontrarla.

Mariana también estaba desconcertada. —Dicen que Lela también estudia en Universidad Nacional, pero he investigado a todos los estudiantes con el apellido Cruz y no la he encontrado.

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