—Mateo. —La voz de Luciana se escuchó a su lado. —Como de todos modos no te gusta Valentina y se divorciarán tarde o temprano, ahora que ella ha encontrado su propia felicidad, y nada menos que con Luis, a quien tantas señoritas de buena familia no han podido conquistar, deberíamos felicitarla, ¿no crees, Mateo?
La mirada fría de Mateo vaciló por un momento.
Entonces, otros jóvenes trajeron el pastel con las velas encendidas:
—Ahora que el cumpleañero sople las velas.
Luis las apagó y empezó a cortar el pastel. Por supuesto, el primer bocado era para el homenajeado.
Pero él, tras cortar un trozo, lo acercó a los labios de Valentina.
Ella lo miró y abrió la boca para comer.
Pero él retiró la mano, jugando con ella.
Viendo su sonrisa traviesa, Valentina, interpretando bien su papel de novia, lo miró con enojo fingido y le dio un suave puñetazo en el pecho.
¡Ja, ja!
Luis le rodeó los delicados hombros, atrayéndola hacia sí mientras reía alegremente.
—¡Luis y la preciosa chica nos están dando diabetes!
—Ya no necesitamos el pastel, estamos llenos con su melosería.
Sus interacciones provocaron las risas de todos.
Luis volvió a acercar el pastel a los labios de Valentina, quien esta vez pudo darle un pequeño bocado.
Él se inclinó y comió del trozo por donde ella acababa de morder.
Era tan dulce que empalagaba.
Todos vitoreaban.
Mientras todo ocurría, sintió una mirada sobre ella. Al levantar la vista, se encontró con los ojos fríos de Mateo.
Tenía una expresión sombría.
¿Estaba de mal humor?
Pero ella no había hecho nada.
Su unión con Luis había sido orquestada por su noviecita, Luciana.
Desde los brazos de Luis, curvó sus labios y le dedicó a Mateo una sonrisa radiante.
Él le sostuvo la mirada, fríamente.
Ella también lo miraba, recordando cuando intentó regalarle un bolso.
Luciana se aferró al brazo de Mateo:
—Como Valentina cuidó de Mateo durante tres años, él siempre quiso compensarla, por supuesto deseando que encontrara a alguien bueno.
Valentina tomó el brazo de Luis y, mirando a Mateo con los ojos brillantes de alegría, dijo:
—Entonces, felicidades, señor Figueroa, ha conseguido lo que deseaba.
Él la miró, sin decir nada.
—Valentina, te llevo a casa.
—Vale.
Luis abrió caballerosamente la puerta del copiloto de su deportivo. Ella subió y pronto el coche desapareció de la vista.
Se habían ido juntos.
Luciana sonrió:
—Mateo, llévame a casa también.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Precio del Desprecio: Dulce Venganza
XD veo tantos comentarios amando la relación de mateo y Valentina será porque apenas voy en el capítulo 136 que no entiendo porque les gusta tanto esta pareja si el la trata súper mal y la humilla cada que quiere y ella es súper migajera...
Esta novela me tiene frustrada con tantas preguntas tengo un millón de dudas a parte de que me preguntó ¿porque es tan migajera? ¿Porque si ya es profesional y es la doctora milagro, porque seguir fingiendo? ¿Porque? ¿Porqueeeee? Me está dando ansiedad está novela...
En algun momento vuelve la historia de valentina y mateo, ya que ellos eran los protagonistas...
Me pueden decir porfa si mateo vuelve con valentina en los ca?p...
Novela que carece de pasión y desarrollo en los momentos íntimos, por lo que no se distingue cuando ocurren y eso la convierte en monótona y aburrida....
𝑇𝑜𝑑𝑜 𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎 , 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙!...
Y el final? Que paso con la primera parte que es la principal...
q pereza esa historia tan larga y son final aún 😞😞😞... buuuu aburrido...
Madre mía 😯😯. Voy por el cap 1158, salen a cuenta gotas. Se distorsiona la historia central. Es bastante cansado.....no El Señor de los Anillos ni los Pilares de la Tierra, eran tan largos. Qué es una historia romántica, no un culebrón...
al principio todo bien en el desarrollo bien, pero donde está el final??...