Mateo ayudó a Valentina a subir a su Rolls-Royce Phantom, acomodándola en el asiento del copiloto antes de tomar su lugar tras el volante.
Sus manos se posaron sobre el volante mientras pisaba el acelerador y el auto se deslizó por la carretera.
Ella estaba envuelta en su abrigo, rodeada por su aroma limpio y fresco, y en el calor de su cercanía. La punta de su nariz se sonrojó mientras sentimientos extraños florecían en su corazón, no había imaginado que vendría.
Años atrás, cuando más lo necesitó, no había acudido, pero aquí estaba.
Ella giró la cabeza para mirarlo de perfil: —Señor Figueroa, gracias.
Mateo apretó el volante y preguntó con labios tensos: —¿Por qué no me lo dijiste?
—Yo... —Comenzó ella.
—Te lo pregunté varias veces, ¿por qué te callaste? ¿Sabes qué hubiera pasado si llego un minuto más tarde? —Preguntó con tono severo.
Era evidente su enojo y no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas cristalinas: —¿Por qué me regañas?
Mateo suspiró cansado. Volteó a mirarla y notó que tenía los ojos húmedos: estaba a punto de llorar. ¿Cómo se atrevía a sentirse ofendida? ¿Con qué derecho?
Cuando entró a la cueva, y había visto a ese hombre sobre ella, con su ropa rasgada, algo se había movido dentro de él. Si hubiera llegado un momento después...
Pero ahora, viéndola tan vulnerable y herida, ni siquiera podía enojarse, no quería hacerla llorar.
Ahora mismo parecía tan delicada como un adorno hecho en cristal.
Encendió el aire acondicionado y ajustó la temperatura: —¿Todavía tienes frío?
Ella negó con la cabeza: —Ya no.
—Valentina. —Llamó.
Ella asintió, sin objetar.
La posada era modesta, nada comparable a un hotel de lujo, pero estaba limpia. La dueña se iluminó al ver al alto y apuesto Mateo: —¿Quiere una habitación, señor? ¿Es solo usted?
Valentina reflexionó sobre cómo este hombre atraía admiradoras donde fuera. Con su camisa y pantalones de vestir, parecía un modelo de revista, su presencia dominante había dejado embobada a la humilde posadera.
Mateo, acostumbrado, respondió sin expresión: —Una habitación, para mi esposa y para mí.
Valentina, que había permanecido oculta tras la figura de Mateo, se adelantó al ser mencionada y le dedicó una sonrisa a la posadera.
La mujer, aunque al principio decepcionada al enterarse de que Mateo estaba casado, se animó al ver la cara de Valentina y su sonrisa: —¡Qué hermosa pareja!
Le entregó la llave a Mateo: —Es la habitación 503, querido. Los artículos del minibar tienen cargo extra, los precios están indicados.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Precio del Desprecio: Dulce Venganza
XD veo tantos comentarios amando la relación de mateo y Valentina será porque apenas voy en el capítulo 136 que no entiendo porque les gusta tanto esta pareja si el la trata súper mal y la humilla cada que quiere y ella es súper migajera...
Esta novela me tiene frustrada con tantas preguntas tengo un millón de dudas a parte de que me preguntó ¿porque es tan migajera? ¿Porque si ya es profesional y es la doctora milagro, porque seguir fingiendo? ¿Porque? ¿Porqueeeee? Me está dando ansiedad está novela...
En algun momento vuelve la historia de valentina y mateo, ya que ellos eran los protagonistas...
Me pueden decir porfa si mateo vuelve con valentina en los ca?p...
Novela que carece de pasión y desarrollo en los momentos íntimos, por lo que no se distingue cuando ocurren y eso la convierte en monótona y aburrida....
𝑇𝑜𝑑𝑜 𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎 , 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙!...
Y el final? Que paso con la primera parte que es la principal...
q pereza esa historia tan larga y son final aún 😞😞😞... buuuu aburrido...
Madre mía 😯😯. Voy por el cap 1158, salen a cuenta gotas. Se distorsiona la historia central. Es bastante cansado.....no El Señor de los Anillos ni los Pilares de la Tierra, eran tan largos. Qué es una historia romántica, no un culebrón...
al principio todo bien en el desarrollo bien, pero donde está el final??...