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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 100

—¿Qué? ¿Quieres que nos mudemos? —El agudo grito de Estela retumbó por toda la casa.

Su pecho subía y bajaba de puro coraje, incapaz de creer que su propio esposo se atreviera a pedirle algo así.

Zoe también estaba a punto de explotar—. ¡Papá, ¿por qué tenemos que ser nosotras las que se vayan?! ¡Esta también es nuestra casa! ¡Carolina solo quiere echarnos, eso es una grosería!

Pablo, que ya esperaba esa reacción de madre e hija, intentó calmar las aguas—. Ustedes mismas han dicho muchas veces que esta casa ya está vieja, que quieren mudarse a un lugar más nuevo. Tengo un departamento enorme en Cuatro Caminos, está en la azotea, con terraza y todo. No le pide nada a ésta. Váyanse para allá por un tiempo y, cuando pase todo, pueden regresar.

Pero ninguna de las dos se sintió mejor con esa explicación.

Zoe, con la cara roja de furia, insistió—. Papá, no es cuestión de si el lugar es mejor o peor, ¡es que Carolina está humillando a mi mamá! Al final de cuentas, mi mamá es su mayor, ¿y así le paga el respeto? ¡No lo puedo creer!

—Desde chiquita, Carolina nunca quiso llamarle mamá y ahora, encima de todo, la humilla. Papá, si le sigues el juego a sus caprichos, después se va a sentir con más derecho de pisotearnos.

Estela no dijo nada, pero su silencio era aprobación total a lo que soltó su hija.

Pablo, sin embargo, ya había tomado la decisión desde esa mañana y no pensaba echarse para atrás, sobre todo porque todo había comenzado por culpa del sobrino de su esposa.

Con el ceño marcado, su voz sonó más dura—. Ya estuvo, no hay nada más que discutir.

A Estela se le apretó el pecho.

Zoe sentía un nudo atorado en la garganta.

Si sus amigas se enteraban de esto, no dudaba que al rato andarían hablando mal de ella a sus espaldas.

—Y hay otra cosa —Pablo bajó la voz, pero ahora sonaba todavía más firme—. Estela, no se te olvide que tú fuiste la que le pusiste algo a Carito en la bebida. Si esto llega a los tribunales, hay pruebas de sobra y hasta tú podrías terminar demandada. Eso afectaría mucho el precio de las acciones de la empresa.

—Tú y tu sobrino deben publicar un mensaje de disculpa en internet. No tienes que dar detalles, puedes decirlo de forma ambigua si quieres. Pero háganlo con buena actitud; así, ella se calmará y retirará la denuncia.

—¿Qué? —Madre e hija gritaron llenas de indignación.

—Papá, ¿te lavaron el cerebro o qué? ¡Estás loco! —Zoe lo miraba como si no reconociera a su propio padre.

...

Después de ver a su papá, Carolina se fue directo al despacho de abogados.

No fue sino hasta entrada la tarde que notó que Mauro le había llamado varias veces.

Se fue a la sala de descanso y le devolvió la llamada.

Al otro lado, Mauro, que estaba en una junta con la voz tan cortante como nunca, apenas vio el nombre en la pantalla de su celular se le suavizó la expresión—. Detengan tantito la reunión, tengo que contestar una llamada.

Kevin casi se atraganta de la sorpresa. ¿Desde cuándo el jefe salía en medio de una junta para tomar llamadas personales?

Jamás había pasado algo así.

Todos los directivos se miraron entre sí, preguntándose si no había sucedido alguna desgracia.

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