A pesar de tener fama de prodigio, en todo su álbum solo había tres canciones escritas por ella; el resto, lo componían piezas hechas a la medida por los mejores compositores y letristas del medio.
Aun así, su lanzamiento fue un desastre absoluto.
Bueno, en realidad no pasó desapercibido: fue un escándalo total.
Pero lo peor de todo fue que, encima, alguien quería demandarla por plagio.
La manager de Marisol, Emilia, con el ceño fruncido, le preguntó con seriedad:
—Marisol, escucha esta canción. ¿Estás segura de que no copiaste nada? Ya hay gente cuestionando en tus comentarios si es plagio.
Marisol, visiblemente tensa, replicó:
—¡Emilia, te juro que no es plagio! Escúchala bien, quizá hay un par de notas que se parecen, pero la mayoría es diferente. No puede ser plagio.
Emilia, que no en vano era la manager más cotizada del medio y siempre trabajaba con artistas top, conocía de sobra el tipo de trucos y pretextos de Marisol.
—No me importa si copiaste o no. Si esto se hace más grande, solo te va a perjudicar. ¿De verdad quieres que tu debut esté marcado por un escándalo de plagio?
—¿Y ahora qué hacemos? —Marisol ya casi se mordía las uñas.
—Espera, voy a buscar a un abogado profesional para que te defienda. Pero Marisol, solo por esta vez, no quiero que esto vuelva a repetirse. ¿Entendiste lo que te digo?
Marisol entendió el mensaje.
Sabía que había conseguido esos recursos tan valiosos gracias al respaldo de Alexis, pero Emilia, tan estricta como siempre, no iba a tolerar ni un escándalo más.
Si volvía a pasar, aunque no fuera cierto, el público seguro la señalaría como culpable.
—¿Crees que el abogado podrá ayudarnos?
Emilia la tranquilizó:
—Relájate, te conseguiré al mejor equipo de abogados del medio, lo van a manejar como se debe.
...
Por su parte, Carolina llevaba días sumergida en el caso, aunque lo hacía de manera discreta.
Investigó a fondo, contactó a varios críticos musicales especializados, quienes incluso aceptaron grabar videos analizando las similitudes entre ambas canciones.
Eso podía servir como prueba experta en el juicio.
Además, la canción de Rubén se había publicado mucho antes que la de Marisol. Para Carolina, las probabilidades de ganar eran de al menos un sesenta o setenta por ciento.
Sin embargo, justo cuando se sentía más confiada, recibió un mensaje de Rubén.
[Licenciada Carolina, perdón por las molestias de estos días, pero ya no quiero seguir con la demanda.]
Carolina se quedó intrigada.
[¿Por qué? ¿Tienes miedo de perder? Tranquilo, aunque no ganemos en la primera instancia, podemos apelar. Además, los críticos que contactamos están listos para dejar en claro el plagio con sus videos.]
[No es por ellos, solo ya no quiero demandar.]
Llegado ese punto, Carolina no pudo hacer nada más.
Si el propio interesado no quería seguir, los abogados no tenían margen de acción.
No se puede obligar a un cliente a demandar a la fuerza.
Diez minutos después, regresó con una expresión extraña.
—Carito, perdón. Mi amigo sí se echó para atrás. Pero creo que no te dijo toda la verdad. La disquera rival, EntreteniMax, lo presionó mucho. Si seguía con la demanda, podían cerrarle puertas en el futuro. Perdón por eso.
Carolina soltó una pequeña risa.
—No pasa nada, no tienes que disculparte. El afectado es él, seguro es quien peor la pasa. Yo solo lamento que no pudiera hacer justicia.
Después, cambiaron de tema.
Apenas pidieron limonada, nada de alcohol.
Cuando Lucas llegó por Natalia y vio a Carolina, se sorprendió.
¿No era ella la novia de Mauro?
Natalia se ofreció a llevarla, pero Carolina prefirió irse sola.
Al verla alejarse, Natalia suspiró, sintiéndose culpable.
—Creo que la hice enojar… qué mal.
Lucas la miró curioso.
—¿Qué pasó?
Tras escuchar la historia, negó con la cabeza, sacó su celular y mandó un mensaje.
[Señor Mauro, hoy vi a tu novia. Creo que anda de malas. ¿Quieres saber por qué?]

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