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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 153

Cuando Carolina terminó de lavarse los dientes y alistarse para dormir, su celular sonó con una llamada de un número desconocido.

Temió que fuera algún cliente insistente, así que contestó.

Pero en cuanto reconoció la voz al otro lado, su expresión cambió de golpe.

—Soy yo. O bajas tú, o subo yo —la voz de Alexis no dejaba espacio para negociar.

Carolina soltó un chasquido fastidiado.

—Alexis, ¿ya viste la hora que es?

—¿Y cuando pusiste a Marisol en tendencia, sí te importaba qué hora era?

Carolina se quedó en silencio por un momento.

Vaya, así que había venido a buscarla por el asunto de Marisol.

—Te doy solo tres minutos. Si no quieres que los vecinos te acusen de armar escándalos a mitad de la noche, más te vale apurarte.

La mirada de Carolina se volvió impasible.

—Está bien, pero que sea la última vez.

Si volvía a pasar, no dudaría en llamar a la policía.

...

Tres minutos después, Alexis apoyaba el cuerpo contra la puerta de su carro, esperando a la mujer a la que no veía desde hacía tiempo.

La última vez que se vieron fue cuando él fue a llevarle un vestido de regalo.

En realidad, solo había pasado una semana, pero a Alexis le parecía que había pasado una eternidad.

Carolina bajó con una bata de seda y encima solo se echó un suéter tejido. No se molestó demasiado en arreglarse; lo importante era evitar que Alexis subiera a hacer un escándalo.

Su cabello largo y suelto estaba recogido de manera descuidada, dejando a la vista su cuello delicado.

Alexis no pudo evitar que la vista se le quedara clavada en la piel blanca de su clavícula. Tragó saliva, intentando aparentar calma aunque por dentro estaba lejos de sentirse tranquilo.

Carolina, por su parte, solo quería evitar problemas, así que no le dio mucha importancia a su atuendo. Pero cuando notó la mirada ardiente de Alexis fija en su cuello, sus ojos reflejaron un claro fastidio. Instintivamente, se subió más el suéter para cubrirse.

—Alexis, si tienes algo que decir, suéltalo ya.

El hombre, que por un instante había perdido la concentración, volvió a la realidad.

Sus ojos se volvieron oscuros, difíciles de leer.

—¿Fuiste tú quien puso a Marisol en la mira de todos?

—¿De verdad la envidias tanto? ¿Tanto como para pagar para que hablen mal de ella en redes sociales?

Alexis dio un paso hacia ella.

—Si de verdad estabas celosa, ¿para qué cancelabas el compromiso? Podrías seguir siendo la Sra. Loza.

Y la escuchó responder con voz cortante.

—No. No hay celos, ni segundas intenciones. Solo me fastidian ustedes dos.

—Alexis, el próximo mes te casas, así que hazme el favor de no volver a buscarme.

Alexis se quedó helado.

—¿Ya lo sabes?

De inmediato pensó en su prima.

—¿Fue Mónica quien te lo dijo?

Carolina le devolvió una sonrisa sarcástica.

—No, ni creas. Apenas fijaron la fecha, tu Marisol vino corriendo a presumirme.

—Felicidades, conseguiste lo que querías. Y yo también —añadió, como si de verdad le alegrara.

Por fin había salido de ese infierno.

La rabia de Alexis iba en aumento.

—Carolina, ¿qué significa eso?

Ese "felicidades" terminó de destrozar los últimos restos de seguridad que le quedaban.

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