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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 172

El día de la boda, Marisol se esforzó por verse espectacular. Frente al espejo, giró sobre sí misma y preguntó:

—Alexis, ¿crees que me vea bien con este vestido blanco?

Alexis ni siquiera la miró, distraído con el celular.

—Sí, está bien.

—¿Y con este otro? —insistió ella, levantando una nueva opción.

—También está bien —respondió Alexis, sin levantar la vista.

La falta de interés era más que evidente. El ánimo de Marisol, que hasta hacía un momento estaba por las nubes, se vino abajo en un segundo.

—¡Alexis, ni siquiera los has visto! —le reclamó, con la voz temblorosa.

Sus ojos se llenaron de lágrimas contenidas.

—Hoy nos vamos a casar… ¿No te emociona ni tantito?

Alexis bajó la mirada, suspirando con resignación.

—Te ves bien, Marisol. De verdad. No es que no me importe, es solo que hoy quedamos de llegar a las nueve al registro civil y no quiero que se nos haga tarde.

—Marisol, tú siempre te ves bien con lo que sea.

Ella, al escuchar por fin un cumplido, se animó de nuevo y sonrió entre lágrimas.

—¿Y este otro? Siento que este me hace ver más delgada que el que traigo puesto.

Alexis le echó una mirada por encima y se quedó congelado. Ese vestido blanco lo había comprado él, cuando estaba de viaje de trabajo y pasó por una tienda de ropa. Compró dos: uno lo regaló a Carolina y el otro a Marisol. En su momento pensó que Marisol se vería linda con ese estilo, así que decidió llevarle uno también. Pero como ella estaba estudiando en el extranjero, nunca coincidieron usando los mismos vestidos y evitaron momentos incómodos.

Por su parte, Carolina usaba seguido ese vestido —al menos así lo recordaba Alexis—, aunque él no tenía idea de que cada vez que Carolina lo llevaba, en el círculo social la criticaban por “copiar el estilo de Marisol”.

Alexis, incómodo, se frotó la nariz.

—Mejor ponte otro, ya usaste ese varias veces, ¿no? El que traes ahora se te ve increíble.

Marisol lo miró, dudando.

—¿Seguro? Alexis, cuando me regalaste este vestido, no quise estrenarlo. Como yo estaba en el extranjero, preferí guardarlo para cuando tú volvieras y así podértelo mostrar. Mira, sigue nuevo.

—Sí, vamos.

Marisol, con las mejillas encendidas, recitó cada palabra de los votos con emoción. Alexis, en cambio, solo repetía lo que decía el funcionario, como si estuviera dando un discurso en una junta de la empresa, sin ponerle ni tantita emoción.

Petra, grabando el video, se dio cuenta de que algo no cuadraba.

—Alexis, tienes que ponerle más corazón, hijo. Así no se siente nada. Otra vez, la anterior no vale.

El funcionario, hábil con el celular, intervino:

—A ver, si quieren yo les puedo grabar el video. De esto sabemos un rato.

Petra, pensativa, aceptó:

—Está bien, muchísimas gracias.

Alexis ya sentía el fastidio por todo el cuerpo, pero como su madre no dejaba de meterse, tuvo que hacer el intento de sonar menos mecánico, aunque apenas si se notaba la diferencia.

Petra seguía sin quedar totalmente satisfecha, pero entendía que su hijo no iba a prestarles más atención. Así que, resignada, decidió dejarlo así.

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