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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 202

Apenas Mauro y los demás se fueron, Lucas sintió que por fin podía respirar tranquilo, como si le hubieran quitado un peso de encima.

Bajó la mirada, girando el vaso de whisky entre sus dedos.

—Váyanse ustedes primero, yo me quedo un rato más.

Ricardo chasqueó la lengua con fastidio.

—¿Qué, ahora te vas a quedar aquí a hacerte el sufrido?

—Si de veras te importa, ¿por qué no vas y la buscas? —añadió, mirándolo de reojo—. Si te late, ve a recuperarla.

Natalia no era una chica cualquiera, tampoco era de esas a las que uno puede tener de adorno, como si fuera un pajarito dorado en una jaula.

Él ya había intentado explicarle todo, pero ella ni siquiera quiso escuchar una sola palabra.

—Oye, ¿la esposa de Mauro no es amiga de Natalia? ¿Por qué no le pediste que hablara con ella para que te eche la mano?

Lucas se encogió de hombros, esbozando una media sonrisa que no llegaba a los ojos.

—¿No viste la cara de fastidio que me puso la esposa de Mauro? Bastante es que no me fue a poner de chismoso.

Ricardo se encogió de hombros también.

—Bueno, pues tú sabrás. Aquí traemos a los de seguridad, así que no hay bronca.

Antes de irse, le dio un par de palmadas en el hombro a Lucas.

—Mira, tarde o temprano todos acabamos buscando a alguien de nuestro mismo nivel, para casarnos por conveniencia. Si no pensabas quedarte con ella, mejor córtalo de una vez. Así los dos salen ganando.

—Nos vemos.

Cuando Joel y Ricardo salieron, Lucas se quedó viendo el vaso, absorto, como si buscara respuestas en el fondo del whisky.

¿De verdad solo se trataba de encontrar a alguien de tu mismo mundo?

Entre todos sus hermanos, el único que podía darse el lujo de casarse por puro capricho era Mauro.

...

Carolina pensó que iban directo a casa, pero para su sorpresa, Sebastián condujo el carro hasta la entrada de la villa.

—Mauro, ¿vamos a quedarnos hoy en la villa?

Mauro negó con la cabeza.

—No, no nos vamos a quedar. Solo venimos a cobrar un poco de lo que nos deben.

Carolina no entendía nada.

—Ay, manita —él le pellizcó la oreja con cariño—, ¿de veras creíste que con esas dos cubetas de agua ya se había acabado todo?

Él tenía claro que esto no se había terminado. Solo que para algunos, ya estaba cerrado el asunto.

Capítulo 202 1

Capítulo 202 2

Capítulo 202 3

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