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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 232

Mucho antes de que se emitiera el programa, Mauro y Carolina ya tenían listas sus fotos de boda.

Mauro ni siquiera se detuvo a elegir; simplemente decidió quedarse con todas las fotos que les tomó el fotógrafo.

Entre todas las imágenes, Carolina tenía sus favoritas: aquellas capturas espontáneas en las que ambos contemplaban las misteriosas “lágrimas azules”. El ambiente de esas fotos era tan especial que parecía sacado de un sueño.

¡Así se ven las lágrimas azules! Claro, con un pequeño filtro para darles ese toque mágico.

—¡Esa, esa, esa y esa! ¡Todas mándalas a imprimir en grande! —exclamó Mauro entusiasmado.

Carolina no pudo evitar torcer la boca.

—¿Vas a imprimir tantas? ¿Y dónde las vas a poner?

—¿A dónde más? —Mauro alzó la ceja—. En la sala, el comedor, la recámara principal del segundo piso, el cuarto de visitas, la terraza del tercer piso, mi estudio, tu estudio… —hizo una pausa, contando mentalmente—. ¡Caray, con cuatro no es suficiente!

Sin pensarlo mucho, seleccionó otras siete u ocho imágenes y le soltó al fotógrafo, con toda la seguridad del mundo:

—¡Todas estas también mándalas a imprimir en grande!

Carolina prefirió callar. Sabía que, aunque dijera algo, Mauro haría lo que quisiera de cualquier manera.

Satisfecho, Mauro guardó en su celular una copia de todas las fotos originales.

...

[Grupo: Ver Fotos]

[El administrador del grupo invitó a Ricardo, Joel y Lucas.]

[Ricardo: ¿Estoy viendo bien? ¿Este es el nombre real del grupo? ¿Sr. Mauro, lo hackearon o qué?]

[Joel: Esperen… tengo un mal presentimiento.]

[Lucas: Yo igual, no me gusta esto.]

Tal como sospechaban, de pronto el grupo se llenó con más de una docena de fotos de la boda. Mauro las compartió todas de golpe, sin aviso previo, y los dejó casi sin poder reaccionar.

[Mauro: Les presumo las fotos de mi boda con mi esposa. ¿Ustedes tienen algo así?]

[Joel: …]

[Ricardo: …]

[Lucas: Sr. Mauro, ¡qué envidia te tengo! Ese grupo debería llamarse “grupo para sufrir”, no “ver fotos”.]

Pero Mauro, lejos de molestarse, decidió ir un paso más allá. Borró una por una todas las imágenes que había mandado.

[Mauro: Les advierto, no se les ocurra guardarlas a escondidas. Era solo para que las vieran un ratito.]

Después de esto, Mauro los fue sacando del grupo uno a uno, sin ningún remordimiento. Luego, se fue directo a su siguiente objetivo.

Capítulo 232 1

Capítulo 232 2

Capítulo 232 3

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