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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 258

—¡Esta hija sí que no tiene corazón!

La indignación de Pablo era tan intensa que sentía que le ardía la sangre. Antes, la había tenido bajo su control, como un pajarito enjaulado, pero ahora volaba libre, sin que él pudiera hacer nada para frenarla. Aquello lo sacaba de quicio.

Pero por más furioso que estuviera, tampoco tenía forma de obligar a su hija mayor a hacer lo que él quería. ¿Y cómo podría, si ahora era él quien necesitaba de su ayuda?

...

Mauro miró el celular, donde el nombre de Pablo seguía parpadeando.

—Te está llamando tu papá. ¿Quieres contestar?

Carolina ni se inmutó y solo asomó la cabeza para ver la pantalla.

—No hace falta, cuélgale.

Se acomodó en el sillón y añadió, con una voz tranquila:

—En adelante, ya no quiero contestar sus llamadas.

Mauro ya se imaginaba que la relación entre Carolina y su papá era complicada, pero nunca pensó que fuera tan mala.

Él mismo tampoco tenía tiempo para lidiar con Pablo, pues había algo mucho más importante que atender ahora.

—Papá, ya arreglé todo para Marisol en el extranjero. Hoy vamos a hacerle una despedida, ¿te parece?

En la mansión de los Loza, sentada en el sofá, Petra tenía una expresión tan seria que parecía que le iba a salir humo por la cabeza.

¡Apenas iban cuatro días y su cuñado ya quería correr a Marisol!

Mauro, sin embargo, sentía que había sido bastante generoso. Si no fuera porque se trataba de un asunto urgente, Marisol se habría ido el mismo día de la boda.

Alexis, al ver la cara de desamparo de su hermana, se sintió mal y trató de interceder:

—Tío, ¿y si esperamos a que termine el mes y entonces Marisol se va? No hay prisa.

Mauro lanzó una mirada dura a su sobrino.

—¿O prefieres irte tú también? Si se van juntos, seguro Marisol se pondrá feliz.

El rostro de Tadeo y su esposa cambió de inmediato. Sabían que, por culpa de Carolina, el hermano menor de la familia había terminado disgustado con su propio sobrino.

Petra, tragándose el orgullo, habló en voz baja:

—Mauro, Marisol se va esta noche. Yo misma la llevo. Puedes estar tranquilo.

Mauro asintió apenas con la cabeza, por fin satisfecho.

Se levantó, tomó su chamarra y anunció:

—Listo, papá, hermano, cuñada, yo me voy. Esta noche Carito quiere pescado al vapor, así que iré a prepararle uno.

Benjamín, con el ceño fruncido, soltó:

—Vete pues. Pero la siguiente vez traes a Carito para que coma aquí. ¡A ver si es cierto que tu pescado sabe tan bien como dices!

Mauro esbozó una media sonrisa.

—Ni modo, le gusta el sabor que le pongo. Dice que es lo que más le gusta probar.

—Ya me voy.

Capítulo 258 1

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