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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 65

Desde temprano, Carolina tenía el ánimo por los suelos. Fabián, al notar su expresión, no pudo evitar preguntar con curiosidad:

—Carolina, ¿quién te hizo enojar hoy?

—Nadie. Es que en el camino me topé con un perro y casi me muerde.

Fabián se alarmó de inmediato.

—¿Cómo? ¿No crees que deberías irte a poner la vacuna contra la rabia?

Carolina negó con la cabeza, haciendo un gesto despreocupado.

—No hace falta, solo estuvo a punto, pero no llegó a morderme. Además, yo le di un manotazo, no salí perdiendo.

Fabián se quedó sin palabras.

...

¿Eso de verdad iba dirigido al perro?

En lo referente a la adquisición de Grupo Loza, el principal responsable era Hugo, mientras que Carolina y Fabián estaban a cargo del apoyo. Los demás casos menores, Hugo los había delegado a Verónica para que los manejara.

—Fabián, Carolina, los voy a agregar al grupo. Ahí están todos los que trabajan en el proyecto de la adquisición. De ahora en adelante, cualquier cosa que surja, la vamos platicando por ahí.

—Ah, y cambien su nombre de usuario a “despacho de abogados + nombre + teléfono”, ¿sí? Desde hoy probablemente tendremos que quedarnos horas extra, así que ánimo, equipo.

El grupo tenía más de veinte integrantes. A la mitad, Carolina ya los había visto durante la firma de la última reunión en la sala de juntas; el resto parecía puro jefe, de esos que solo van a supervisar y no hacen nada.

Gonzalo era el administrador del grupo.

Fabián no tardó en notar algo.

—Oye, ¿quién es este Mauro? Acaba de agregarlo el señor Gonzalo.

Hugo también se fijó y arrugó la frente.

—Ese nombre me suena bastante.

Fabián abrió la información de Mauro.

—No puso nada en los detalles, quién sabe quién sea, seguro es algún empleado nuevo.

Ambos estaban tan metidos en su charla que ni se dieron cuenta de la tensión que invadía a Carolina, sentada a su lado, completamente rígida.

En el fondo, Carolina deseaba que no fuera lo que imaginaba. ¿No era demasiado para un simple proyecto de adquisición que el gran jefe en persona entrara al grupo?

De pronto, Hugo dio un golpe en la pierna, sobresaltando a Carolina.

Hugo no le dio mayor importancia, aunque también se preguntó por qué Mauro se había unido al grupo.

—Tal vez por fuera parece distante, pero por dentro es otra cosa. Bueno, ya saben, mucho cuidado con lo que escriben aquí. Casi todos tienen su nombre y teléfono. Si ven que no se puede, mejor llamen directo.

La presencia de Mauro obligó a Hugo a estar mucho más atento. Esto solo demostraba lo mucho que Grupo Loza valoraba este proyecto de adquisición.

Durante los próximos meses, este caso sería el centro de su trabajo.

...

Cerca de la hora de salida, Carolina ya estaba guardando sus cosas como de costumbre, mientras Fabián se preparaba para quedarse un rato más.

—Hoy tengo un compromiso, me adelanto —le avisó Carolina.

—No te preocupes, nos vemos mañana.

Había hecho una promesa esa mañana y tenía que cumplirla en la noche.

Al momento de tomar el elevador, aún sentía un poco de nervios, considerando la idea de bajar los dieciocho pisos por las escaleras, pero terminó descartándolo.

Justo al salir del elevador, recibió la llamada de Estela.

—Carito, justo iba pasando cerca de tu oficina con el carro. Pensaba darte esto la próxima vez que vinieras, pero ya que estoy por aquí, mejor te lo traigo hoy.

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