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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 606

Cuando un bebé lloraba hasta quedarse sin aire, darle un golpecito en el pie era un excelente remedio.

—Lo leí en un libro de crianza. El que tienes en el buró.

El libro que ella había comprado y traído desde Belgrano Norte. A veces lo hojeaba cuando no tenía nada que hacer, pero ni de chiste lo había terminado.

Federico había sido mucho más rápido; él ya se lo había chutado entero.

—Pues sí que sirve. Voy a tener que leerlo con más calma —murmuró Gloria, un poco frustrada. Sentía que desde el embarazo su memoria andaba fallando; leía algo y a los cinco minutos se le olvidaba, por lo que siempre tenía que regresar a las páginas anteriores.

—Puedes leer todo lo que quieras, pero nada es más efectivo que tenerme a mí en el cuarto —le soltó Federico.

Gloria se quedó sin palabras.

Bajó la mirada y siguió comiendo, haciéndose la sorda.

Después de comer, se fueron juntos a la casa. Federico dejó su carro en la oficina y se subió al de Gloria.

Afuera del edificio, estacionado a la orilla de la calle, Lucas bajó la ventana de su camioneta de lujo y los vio subirse al mismo vehículo.

—Si esa escuincla no hubiera marcado, le habría sacado un rato más de plática a Federico. Este proyecto solo da prestigio, no deja tanta lana. Tarde o temprano me iba a decir que sí.

Tomás, que iba en el asiento del copiloto jugando en su celular, levantó la mirada al escucharlo.

Justo alcanzó a ver el perfil de Gloria mientras ella cerraba la puerta.

Frunció el ceño. Se le hacía conocida.

Sabía que la había visto antes, pero la sensación de familiaridad que le dio era distinta, como más profunda.

—¡Deja de jugar! —le gritó Lucas, harto del ruidito del videojuego—. ¡La familia está patas pa'rriba y mírate nada más, perdiendo el tiempo todo el pinche día!

Tomás guardó el celular de mala gana. —¡Pues yo quiero hacer cosas, pero usted no me deja!

Esa respuesta lo sacó de sus casillas. —¿Y qué chingados vas a hacer tú?

—Si no me suelta ninguna responsabilidad, ¿cómo va a saber si sirvo o no? —Tomás, con cara de pocos amigos, abrió la puerta y se bajó, dispuesto a largarse de ahí.

—¡Si tan chingón te crees, convence a Gloria de que regrese con los Mendizábal! ¡Hazlo y te meto a la empresa!

Lucas le aventó esa última frase por la ventana a medio bajar y luego le hizo señas al chofer para que arrancara.

Capítulo 606 1

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