Lalo dormía profundamente en su carriola, sin hacer el más mínimo ruido, pasando completamente desapercibido.
Federico se recargó en la silla y le dio un pequeño sorbo a su té, con un evidente mal humor en el rostro.
Ni siquiera la luz intensa de la mañana lograba borrar el gesto hosco de su rostro.
—¿Tuviste problemas con el trabajo últimamente?
Gloria rompió el silencio con cuidado. ¿Acaso algo había salido mal con el señor Muñoz?
Federico la miró de reojo.
—No.
—Entonces, ¿por qué traes esa cara? ¿Por qué pones a los ejecutivos a tener juntas a medianoche y te la pasas buscando al doctor Esquivel para tomar todos los días?
Gloria nunca había visto a Federico portarse de una forma tan irracional.
—¿En calidad de qué me estás preguntando sobre mis asuntos? —Federico bajó la taza de té y clavó sus ojos en Gloria sin parpadear.
Gloria se quedó callada unos segundos, intentando acomodar esa enredada relación en una categoría apropiada.
—Perdón, me pasé de la raya.
Siendo objetivos: tenían un contrato, era su exesposa, su exsubordinada... Con ninguno de esos papeles tenía el derecho de andarle cuestionando su vida.
Volteó la cabeza para mirar por la ventana hacia la pista, donde los dos adultos jugaban con el niño.
Raúl había subido a Bruno al caballo, y Virginia, que no se fiaba, intentaba subirse también. Casi aplastan al pobre poni entre los dos.
Quién sabe si Raúl le dijo que pesaba mucho o algo así, porque ella empezó a perseguirlo para pegarle.
Federico sintió una opresión insoportable en el pecho. Dio unos golpecitos suaves con los dedos sobre la mesa.
—Gloria, ¿de verdad no tienes nada más que decirme?
Ella volvió a voltear hacia él, dudó un instante y dijo:
—Sí. ¿Vas a ir a la casa esta noche?
—¿Solo eso? —Federico no estaba nada contento con esa pregunta, que sonaba a un trámite más.
—Me refiero a que hablemos cuando llegues a la casa.
Gloria no traía consigo su libreta de cuentas, así que no podía explicarle bien ahí los gastos de la leche.
La expresión de Federico se relajó un poco.
—Sí voy. Lo hablamos en la casa.


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