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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 645

Poco después, Pablo regresó tras haber hablado con Tomás.

—Tomás dice que, si usted está dispuesto a protegerlo, no le importa que los Mendizábal sepan dónde trabaja.

Sentado detrás de su escritorio, Federico mantuvo un semblante inexpresivo.

—Dile que nunca me meto en negocios que no dejen ganancias.

Si Tomás quería su protección, tendría que ofrecer algo a cambio.

Pablo fue a darle el mensaje y, al regresar, venía acompañado del propio Tomás.

—Señor Córdoba, es un honor formar parte de Holding Rivadeneira. Le agradezco la oportunidad de hacerme cargo del departamento de proyectos.

Federico estaba sentado con las piernas cruzadas, en una postura relajada pero claramente dominante. Lo interrumpió:

—Señor Mendizábal, peca de humilde. Esa oportunidad se la ganó usted mismo.

Tomás se tragó las palabras.

Ese comentario dejaba claro que Federico daba por hecho que se había movido por debajo del agua para ganarse el favor de Santiago.

—Vaya al grano —Federico no tenía paciencia para rodeos.

—Si algún día me necesita, estoy dispuesto a testificar en contra de todo lo que los Mendizábal han hecho estos años.

Al ser el hijo biológico de Lucas Mendizábal y estar dispuesto a hundir a su propia sangre, su testimonio tendría mucho peso.

Sería el golpe de gracia para acabar con Lucas.

Pablo se alegró por dentro, pero notó que Federico ni siquiera se inmutó; su rostro no reflejó la más mínima satisfacción.

—Eso no me atrae en lo absoluto. Al fin y al cabo, a mí no me afecta si los Mendizábal caen o no.

Federico se puso de pie y tamborileó los dedos sobre el borde del escritorio. El sonido seco de sus dedos contra el escritorio volvió el ambiente todavía más tenso.

—Si eso es lo único que el señor Mendizábal puede ofrecer, entonces tendrá que conformarse con ser un simple empleado del departamento.

Dicho esto, le lanzó una mirada a Pablo.

Pablo entendió la señal y se acercó para indicarle que podía retirarse.

—Señor Mendizábal, ya puede regresar a su puesto.

Tomás sabía que Federico era un hombre imposible de descifrar.

Pero nunca imaginó que no entendería absolutamente nada de lo que pasaba por su cabeza.

¿Acaso Federico no quería destruir a los Mendizábal? Y él... ¿qué otro valor podía ofrecer aparte de hundirlos?

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