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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 699

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—Tú...

—Amelia, ve a traerle un vaso de jugo a la gerente Orozco y un poco más de postre.

Antes de que Irene estallara, Gloria se adelantó a hablar.

Amelia, que estaba en pleno clímax del chisme, sintió como si le hubieran echado un balde de agua fría; el entusiasmo se borró visiblemente de su rostro.

Todo porque notó que Gloria se había puesto muy seria.

—Está bien. —Se levantó para ir por los bocadillos y el jugo, preguntándose internamente qué había dicho mal.

—¡Gloria, lo hiciste a propósito, ¿verdad?!

El pecho de Irene subía y bajaba por la rabia, aunque su figura no era tan exuberante y no se comparaba con las curvas envidiables de Gloria.

—Si lo hubiera hecho a propósito, le habría dicho que tú eres esa ex prometida fea y humillada de Federico.

Por más que Gloria dijera la verdad, Irene jamás creería que estaba tratando de ayudarla.

—¡La familia Córdoba suprimió las noticias de la cancelación de nuestra boda precisamente para que nadie se enterara! ¡Si vas por ahí esparciendo rumores y Fede se entera, te aseguro que te hará pagar por esto!

La primera mitad de lo que dijo Irene era cierta.

La cancelación de la boda con Federico en el último minuto había causado un escándalo enorme, capaz de ocupar los titulares por meses, y los medios habrían rastreado el motivo hasta el final.

Pero los Córdoba presionaron para silenciar a la prensa, lo que significaba que nadie tenía permitido mencionar el tema ni indagar sobre los motivos.

—Después de todo, crecimos juntos. Él todavía me tiene un cariño que tú jamás podrás igualar. ¡Gloria, no te hagas ilusiones pensando que él siente algo de verdad por ti!

Al ver el silencio de Gloria, el rostro de Irene mostró un atisbo de satisfacción.

Era como si por fin hubiera encontrado la oportunidad de contraatacar.

Aunque Gloria solo se quedó en silencio y ni siquiera mostró una expresión de tristeza, decir esas palabras fue suficiente para aliviar la ansiedad y el dolor en el corazón de Irene.

En ese momento, Amelia regresó con el jugo y los postres. Apenas los puso frente a Irene, esta la empujó bruscamente.

Amelia los sostenía con fuerza, así que el vaso y el plato no cayeron al suelo, pero el contenido se derramó.

Capítulo 699 1

Capítulo 699 2

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