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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 436

Aparte de que a veces estaba muy ocupado con el trabajo para acompañar a Valentina Navarro, consideraba que la había tratado bastante bien.

—Sí, claro, sigue convenciéndote de eso —replicó Isaac, conteniendo las ganas de poner los ojos en blanco.

—Ya basta. Pablo pronto aparecerá en el programa, seguro te dará algo de qué reírte y dejarás de estar tan amargado.

—¿Por qué me daría risa? No es un programa de comedia.

Evidentemente, Isaac no captó la indirecta ni entendió a qué se refería.

—Pff —bufó Mateo con sarcasmo, sin ganas de seguir perdiendo el tiempo con ese idiota.

El tan esperado programa de variedades finalmente comenzó sus transmisiones.

Las primeras en llegar al set fueron Alba y Rosalía Ortiz.

Ambas seguían siendo igual de populares; apenas aparecieron, los comentarios inundaron la pantalla por completo.

Alba mantenía su habitual estilo deportivo y relajado. Llevaba unos tenis blancos de cordones que le daban un aspecto fresco y pulcro.

Tenía su largo y oscuro cabello recogido en una coleta alta, la cual se balanceaba con energía al ritmo de sus pasos.

Ese atuendo no solo resaltaba su figura esbelta, sino que proyectaba toda su vitalidad juvenil.

Esa imagen tan atractiva y radiante encajaba a la perfección con el estilo vibrante y cercano que tanto le encantaba al público.

Rosalía también optó por ropa deportiva. Como era su primera vez en un reality de este tipo, le había preguntado a su jefa qué debía empacar.

Al escuchar que con ropa cómoda y casual no habría forma de equivocarse, llenó su maleta de ese tipo de prendas.

Debido a su inexperiencia en televisión, estaba bastante nerviosa.

Aparte de saludar tímidamente a las cámaras, no se despegó ni un segundo de su jefa, aterrorizada de cometer algún error.

Los programas del director Ignacio se caracterizaban por no tener guion; todo dependía de la improvisación de los participantes.

Precisamente por eso se sentían tan naturales, generaban conversación y atraían grandes niveles de audiencia.

Ese era el plan orquestado por Valeria y la familia Moreno, convencidos de que sería un éxito rotundo.

Pero al público no le hizo ninguna gracia.

Si no hubiera sido por el escándalo previo, quizás habría funcionado.

Sin embargo, uno tenía la etiqueta de infiel y la otra de intrusa en la relación.

Lejos de mantener un perfil bajo, alardear de su amor en pleno programa era prácticamente un suicidio mediático.

Especialmente por la expresión en el rostro de Patricio, que parecía estar masticando limón; no se le veía ni un ápice de felicidad.

Simplemente no podía ocultar su desánimo.

Había sido arrastrado allí por obligación de su madre, sumado al hecho de tener que seguir fingiendo ante las cámaras junto a Valeria.

Si lograba sonreír bajo esas circunstancias, ¡sería un verdadero milagro!

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