Julián Valdés bloqueó la pantalla del teléfono al instante y murmuró una maldición: —Viejo zorro.
Sebastián era el tipo de hombre que no dejaba ni un solo cabo suelto. Casi nunca se podía descifrar qué estaba pensando ni cuáles eran sus verdaderas intenciones; parecía que todas sus acciones fueran producto de la improvisación. Era imposible arrancarle información.
Sin embargo, este banquete...
Lo más probable es que ambas familias hicieran un movimiento clave.
Y en cuanto a Vera...
Julián levantó la vista hacia la cocina.
Sin importar lo que Vera sintiera realmente en el fondo de su corazón, sin importar si había logrado o no superar a Sebastián, el día de mañana marcaría el cierre definitivo de ese capítulo.
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El poder de convocatoria de la familia Zenteno no era un juego.
Cualquier figura de renombre e influencia en la capital asistió al evento, sin falta.
Incluido Adriano Herrera, quien se encontraba en la ciudad.
Se encontró con Vera en la entrada principal, caminó naturalmente a su lado y le ofreció el brazo: —¿Te invitó la señorita Zenteno?
Vera miró el brazo que le ofrecía.
Y finalmente apoyó su mano sobre él.
—Sí.
—¿Desde cuándo tienen tanta confianza?
—No es que seamos amigas íntimas, solo coincidimos una vez. —Vera recordó esa única vez. Había sido en una cita a ciegas; sinceramente, Daniela le parecía un ser desconcertante.
¿Quién invita a ser su amiga a la exesposa del hombre con el que sus padres intentan casarla?
—¿Sabes qué se celebra hoy? —preguntó Adriano, bajando la mirada para observarla mientras caminaban, analizando detalladamente sus expresiones.
Vera se mostró confundida: —¿Es alguna fecha especial?
Adriano la observó en silencio durante un buen rato antes de responder: —Hoy, la familia Zenteno es la anfitriona principal, y la familia Zambrano es coanfitriona. Que este evento esté organizado por ambas familias de la mano... ¿qué crees que significa?
Vera se quedó paralizada un segundo.
Y al instante entendió el mensaje de Adriano.
Si ambas familias eran coanfitrionas... eso solo significaba que hoy habría un gran anuncio festivo.
—Creí que tal vez no vendrías —dijo Daniela al acercarse, tan directa como siempre.
—En este círculo es imposible no coincidir en todo tipo de eventos. ¿Por qué iba a esconderme de ti? —le contestó Vera.
Daniela arqueó una ceja.
—Antes pensaba que no te sería nada fácil superar a Sebastián, pero al ver tu actitud de hoy, de verdad te admiro. Eres mucho más valiente y decidida que la mayoría de las mujeres que conozco.
Lo decía con absoluta sinceridad.
Había visto demasiadas víboras y trepadoras en ese mundo.
Que Vera manejara las cosas con tal transparencia demostraba una integridad inusual.
Daniela levantó levemente la barbilla, indicándole a Vera que mirara hacia el otro extremo de la sala.
Vera giró la cabeza.
Y vio a Sebastián, imponente, sobresaliendo entre toda la multitud.
En los ojos de Daniela brilló una chispa de triunfo; lo miraba con la certeza absoluta de que pronto le pertenecería: —Vera, no te conté toda la verdad en el mensaje. Es cierto que mi familia organizó la velada, pero... el objetivo principal es hacer público nuestro compromiso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Me gusta la historia, pero creo que le han puesto demasiado a la trama y se está haciendo muy larga...
¿Cuándo se publicaran más capítulos?...
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...