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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 791

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El poder de Daniela realmente había llegado hasta allí.

El lugar por el que Alexa tanto había luchado y utilizado todas sus artimañas para conseguir...

¿Se esfumaba ahora con una simple frase de Daniela?

Tenía la mente nublada, un zumbido ensordecedor le taladraba los oídos.

La reunión continuó.

Hasta que llegó a su fin.

Daniela pasó junto a ella y la miró de reojo: —Dijiste que me ensañaba contigo. Si no hacía algo al respecto, habría sido una lástima que tus palabras se desperdiciaran.

Con un par de lágrimas falsas, Alexa la había acusado de acosarla injustamente.

Cometía bajezas y luego se disfrazaba de víctima.

Pues a Daniela no le temblaba el pulso para enseñarle cómo funcionaba el mundo real.

El rostro de Alexa perdió aún más el color.

Con esa última frase, Daniela se dio la media vuelta y acompañó a los directivos a recorrer los laboratorios.

Cuando Vera salió con sus libretas, vio que Alexa aún seguía petrificada en la puerta.

Al verla, la chica corrió hacia ella con los ojos enrojecidos: —Vera...

Vera frunció el ceño. Odiaba que Alexa intentara usar ese tono familiar con ella. ¿Acaso eran algo parecido a unas hermanas? Jamás aceptaría como familia a la hija de la mujer que destruyó el matrimonio de su propia madre.

—¿Se te ofrece algo?

—¿Podrías ayudarme, por favor? Eres mi única esperanza. Además de familia, eres mi profesora. Hice un esfuerzo sobrehumano para entrar a este proyecto, no es justo que la señorita Zenteno lo destruya todo así. Si tú me reclamas como la estudiante bajo tu tutela directa, la universidad no pondrá trabas.

Alexa ya tenía todo el plan armado en su cabeza.

La miraba con ojos suplicantes y llenos de esperanza.

Daba por hecho que, por el vínculo de sangre y la relación que habían mantenido hasta ahora, Vera no le negaría el favor.

Vera la observó con absoluta indiferencia y, de pronto, soltó: —¿Y por qué diablos tendría que ayudarte?

Alexa se mordió el labio mientras las lágrimas comenzaban a brotar.

Clavó la mirada en la espalda de Vera, apretando los puños con furia.

De verdad la había dejado a su suerte.

A pesar de que compartían la sangre de los Valdés, a pesar de que al principio ella había hecho todo lo posible por ganarse su simpatía, Vera la desechó con una crueldad despiadada.

Miró a Vera alejándose junto a Daniela.

¿Por qué Daniela no utilizaba esas artimañas destructivas contra Vera, siendo ella la exesposa de Sebastián, pero sí se ensañaba con ella?

Vera estaba a punto de casarse con Adriano Herrera, brillando en lo más alto de la sociedad, mientras ella, ahora, era el hazmerreír de todos...

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—¿Qué te dijo esa mosquita muerta? —preguntó Daniela.

Vera no tenía intención de profundizar en el tema: —Nada importante.

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