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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 941

El encuentro entre Adriano y Sebastián tuvo lugar en el jardín climatizado de La Finca Valdés.

Sebastián estaba sentado despreocupadamente en una silla, con las piernas cruzadas. Al oír los pasos, giró el rostro: —Señor Herrera, mi esposa aún no termina de arreglarse, me temo que tendrá que esperar un rato.

Adriano se acercó y tomó asiento: —El señor Zambrano, estando en la casa de la familia Valdés, no tiene reservas; no se considera en absoluto un extraño.

—En efecto —Sebastián tomó su taza de té y le dio un pequeño sorbo—. Donde esté mi esposa, estoy yo. Su casa es, por supuesto, mi casa.

Adriano lo miró con frialdad: —Con tanto acoso, ¿has considerado cómo se siente Vera?

Sebastián soltó una carcajada ligera, pero su mirada se mantuvo indiferente: —Solo puedo preocuparme por sus sentimientos pero no entrometerme en su vida, pero tú pareces disfrutar entremetiéndote en la suya, como si fueras un pariente mayor que da sermones. Bueno, es lógico, le llevas varios años a mi esposa, bien podrías ser como un hermano mayor para ella.

Con una sola frase, redujo a Adriano a esa posición.

Y se burló de él con suficiencia.

Sin embargo, Adriano y Sebastián habían sido rivales por muchos años.

Era su peor enemigo.

¿Cómo no iba a notar lo diferente que estaba Sebastián ahora?

Incluso el hecho de llamarlo "Señor Herrera", su manera de tratar a los demás, era distinta.

Adriano entrecerró los ojos.

Luego, sus labios formaron una sonrisa gélida: —Hablemos claro, al menos todos saben que estoy enamorado de Vera. Estuve dispuesto a darle la boda más grande, un lugar oficial, reputación y reconocimiento público, todo. En cambio, tú, solo le diste siete años de matrimonio en las sombras. El amor del señor Zambrano es igual que esos siete años: algo que no se puede mostrar.

Sebastián alzó la mirada lentamente.

El rostro siempre impasible de Adriano ahora mostraba una burla sarcástica: —Parece que el actual señor Zambrano necesita que le recuerde algo.

—Llevas siete años casado con Vera, y durante seis de esos años yo he formado parte de su matrimonio. Incluso ella estuvo dispuesta a confiarme a su hija, con tal de no tener nada que ver contigo. Para deshacerse de ti, para dejarte, recurrió a mí cueste lo que cueste...

¡Pum!

El puñetazo fue brutal y violento.

Se estrelló contra la cara de Adriano sin previo aviso.

Capítulo 941 1

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