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Guardián de Siete Bellezas Hermanas romance Capítulo 188

Miró con seriedad a Emir, esperando su respuesta, pero lo único que escuchó fue a éste sacudir la cabeza y decir:

—¿Crees que tengo aspecto de alguien a quien le falta dinero?

Ricardo se quedó perplejo. Entonces cayó en la cuenta.

«¡Tiene razón! No solo es el gran señor Enjolras, sino que también es un sanador divino. Él puede producir de manera casual una mascarilla facial no convencional, impactante para el mundo. ¡No hay forma de que le falte dinero! Olvídate de darle la mitad de los bienes de la familia Yáñez. ¡No estaría tentado, aunque le diera todo el patrimonio de la familia Yáñez! ¡Me descuidé!».

Ricardo tenía el corazón angustiado, incapaz de pensar qué podía ofrecer a Emir. De pronto, lo asaltó una idea y dijo:

—Doctor Luna, teniendo en cuenta que soy el padre de Cordelia, ¡por favor, deme una oportunidad!

Al escuchar estas palabras, como era de esperar, Emir se sumió en profundos pensamientos.

«¡Hay esperanza!».

Ricardo estaba exultante, pero de repente se le ocurrió algo y se apresuró a llamar a Lidia. Le dijo:

—Esposa, tienes que venir corriendo a Distrito de Jade. El doctor Luna dice que puede curar mi enfermedad.

En aquel momento, Lidia seguía en la residencia de la familia Yáñez en Reposera.

Hacía tiempo que había cambiado de opinión sobre Emir, pero, debido a su orgullo, no lo siguió a Distrito de Jade. Pero al escuchar sus palabras en ese momento, su teléfono se le escapó de las manos y cayó al suelo.

«¿La dolencia inexpresable de mi marido puede curarse? ¿Significa que ya no tengo que sentirme sola y vacía?».

A Lidia se le llenaron los ojos de lágrimas y el cuerpo se le empapó de sudor. Se apresuró a llamar a su chófer y le dijo:

—¡Rápido! Lléveme de inmediato a Distrito de Jade. Es urgente.

Cuando Lidia llegó a Finca Frondosa, Emir estaba en el salón viendo la televisión, mientras Ricardo lo atendía con gran atención.

Al presenciar esta escena, la expresión de Cordelia fue de lo más peculiar.

«¿Qué demonios le pasa a mi padre? Aunque supiera que Emi es una figura impresionante, no hay necesidad de que le sirva bebidas, ¿verdad? Quiero decir, ¡es el jefe de la familia Yáñez!».

Al ver entrar a Lidia, una sacudida de sorpresa golpeó el corazón de Cordelia. Sabía que, dada la personalidad dominante de Lidia, si viera a Ricardo en ese estado sin duda se llenaría de rabia.

Pero para su sorpresa, cuando Lidia entró en la habitación, no regañó a Ricardo como era de esperar. En lugar de eso, actuó igual que Ricardo, tomando la iniciativa de servir una taza de café y entregársela a Emir con una sonrisa de disculpa.

Capítulo 188 Cuestión de tiempo 1

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