—Díganme, ¿quién demonios es esta Kiara Ibarra?
—¿Cien billones de dólares solo por matar a una mujer?
Alguien contemplaba esa cadena de ceros en la red oscura, con los ojos inyectados en sangre por la avaricia.
—Esta debe ser la presa con la recompensa más alta en toda la historia de la red oscura, ¿verdad?
—Para que Corvus le haya puesto ese precio, definitivamente no es una mujer común y corriente.
Otro cazador comentó con un tono de misterio:
—Eso se los aseguro. Esa presa, Kiara Ibarra, no es ninguna chica ordinaria.
Al escuchar esto, todos los cazadores alrededor sintieron curiosidad y voltearon a mirarlo.
El hombre soltó una carcajada.
—¿Han escuchado lo que le pasó hace poco a la Organización Ocaso Negro?
—Escuché que en Hesperia sufrieron pérdidas masivas, y todo por culpa de ella.
El interés de los cazadores se encendió aún más.
—¿Hesperia?
—¡Ya me acordé! —exclamó alguien al atar cabos—. ¿No había alguien que también ofreció una recompensa altísima por ese mismo nombre en Hesperia?
—Y el que aceptó el encargo en ese entonces...
—¡Fue C!
C.
Solo con mencionar ese alias, la bulliciosa zona de los cazadores se sumió en un silencio absoluto.
El mejor cazarrecompensas de la red oscura, C.
Era una leyenda que había aplastado a todos en la clasificación durante tres años consecutivos.
Si él ponía la mira en una presa, sus probabilidades de supervivencia eran nulas.
—¿C aceptó el encargo? —Alguien tragó saliva, visiblemente conmocionado—. Entonces, ¿esa tal Kiara Ibarra no debería estar muerta ya?
—¿Cuál muerta? —se burló otro—. Se dice que C falló.
—¿Falló?
Esta vez, los rostros de muchos palidecieron de la impresión.
—¿Qué?
—¿El mismísimo C, el número uno de la red oscura, fracasó?

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