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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 580

Pasó una hora.

Sonó la campana de la competencia.

Todos regresaron a sus lugares frente al escenario.

Tristán, de tan contento, dejó su copa de vino; se le notaba algo tomado.

Apenas se sentó,

volteó y vio a Dana: pálida, y aunque ya se había arreglado, todavía se le notaba lo mal que estaba.

En el acto se le endureció la cara.

—¿Ahora qué hiciste para andar dando pena?

Dana movió los labios.

Aunque se había enjuagado la boca con agua, seguía sintiendo como si todavía tuviera pegado ese papel mojado.

En el paladar, en la garganta.

Le daba náusea de puro acordarse.

Con los ojos rojos, la voz rasposa, soltó, fría:

—Esa maldita de Kiara... juro que en cuanto pueda, me las va a pagar...

—¿No te dije que, si la ves, te des la vuelta? —Tristán le apretó el hombro, molesto—. No importa cómo le haga para seguir moviéndose en Clarosol, ni cómo le haga para que la gente pesada de arriba la tome en cuenta. Eso es cosa suya.

Al ver que Dana seguía con cara de necia, Tristán apretó más fuerte:

—¿Tú crees que, nomás porque Cata termine la competencia y se vuelva alumna de Maestra Téllez, ya va a subir como espuma y va a pasarle por encima a las familias más fuertes de Clarosol? Te lo digo así: si Kiara quiere destruir eso de lo que estás tan orgullosa, solo tiene que abrir la boca. Con que uno de esos juniors de familia pesada se mueva… nada más con que Eugenio se meta, alcanza para echar a perder el esfuerzo de Cata y el de la familia Zúñiga de estos días. ¿Entiendes?

Dana se quedó helada.

—¡No se atrevería!

Tristán, viendo la cara retorcida de Dana, sintió un cansancio que le pesó hasta en los huesos.

Antes pensaba que ella era simple y directa.

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